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Importante estudio de los NIH demuestra que el control intensivo de la presión arterial puede salvar vidas

Embargoed for Release:
September 11, 2015, 10:30 AM EDT

Tener como objetivo un valor más bajo para la presión arterial reduce en gran medida las complicaciones cardiovasculares y la muerte en los adultos mayores

Un control más intensivo de la presión arterial alta, por debajo de la comúnmente recomendada, reduce significativamente las tasas de enfermedad cardiovascular y disminuye el riesgo de muerte en un grupo de adultos de 50 años de edad y mayores con presión arterial alta. Esto de acuerdo con los resultados iniciales de un importante estudio clínico patrocinado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), denominado Estudio de Intervención de la Presión Arterial Sistólica (Systolic Blood Pressure Intervention Trial o SPRINT). La intervención en este estudio, en el cual se ajusta cuidadosamente la cantidad o el tipo de medicamento para la presión arterial con el objetivo de lograr una presión sistólica de 120 milímetros de mercurio (mm Hg), redujo las tasas de incidentes cardiovasculares, como ataque cardíaco e insuficiencia cardíaca, así como accidente cerebrovascular en casi una tercera parte, y redujo el riesgo de muerte en casi una cuarta parte, en comparación con el objetivo de mantener una presión sistólica de 140 mm Hg.  

"Este estudio proporciona información que podría salvar vidas y que será útil para los proveedores de atención médica a la hora de considerar las mejores opciones de tratamiento para algunos de sus pacientes, especialmente los mayores de 50 años", indicó el doctor Gary H. Gibbons, director del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI), el patrocinador principal de SPRINT. "Nos complace haber logrado este importante hito en el estudio SPRINT antes de la fecha de cierre prevista del mismo y esperamos poder comunicar rápidamente los resultados para ayudar a aportar información sobre la atención del paciente y para el futuro diseño de guías clínicas basadas en evidencia científica.”

La presión arterial alta, o hipertensión, es un factor de riesgo importante para las enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal y otros problemas de salud. Se estima que 1 de cada 3 personas en los Estados Unidos tiene presión arterial alta.

El estudio SPRINT evalúa los beneficios de mantener un nuevo valor para la presión arterial sistólica, que representa el número superior en una lectura de la presión arterial, entre un grupo de pacientes de 50 años de edad en adelante con mayor riesgo de padecer enfermedades del corazón o afectados por enfermedad renal. Según los investigadores, una presión sistólica de 120 mm Hg, mantenida por esta intervención más intensa de la presión arterial, podría en última instancia, ayudar a salvar vidas entre los adultos de 50 años o mayores que tienen una combinación de presión arterial alta y por lo menos otro factor de riesgo de enfermedades del corazón.

El estudio SPRINT, que comenzó en el otoño de 2009, incluye a más de 9.300 participantes de 50 años de edad en adelante, quienes fueron inscritos en cerca de 100 centros médicos y prácticas clínicas en los Estados Unidos y Puerto Rico. Este es el estudio más grande de su tipo realizado hasta la fecha en el que se examina cómo el control de la presión arterial sistólica a un nivel inferior al recomendado actualmente impactaría las enfermedades cardiovasculares y renales. Los NIH suspendieron la intervención de la presión arterial antes de lo previsto inicialmente con el fin de difundir rápidamente estos importantes resultados preliminares.

La población del estudio fue diversa e incluyó mujeres, minorías raciales y étnicas, y ancianos. Los investigadores señalan que el estudio SPRINT no incluyó a pacientes con diabetes, ni con antecedentes de accidente cerebrovascular o enfermedad renal poliquística, porque otras investigaciones incluyen a esas poblaciones.

Cuando se diseñó el estudio SPRINT, las guías clínicas aceptadas recomendaban una presión arterial sistólica por debajo de 140 mm Hg para los adultos sanos y de 130 mm Hg para los adultos con enfermedad renal o diabetes. Los investigadores diseñaron el estudio SPRINT para determinar los posibles beneficios de lograr una presión arterial sistólica por debajo de 120 mm Hg para los adultos hipertensos de 50 años de edad o mayores con riesgo de enfermedades del corazón o enfermedad renal.

Entre 2010 y 2013, los investigadores del estudio SPRINT dividieron al azar a los participantes del estudio en dos grupos que diferían según los niveles específicos de control de la presión arterial. El grupo estándar recibió medicamentos para la presión arterial para lograr un objetivo por debajo de 140 mm Hg. Estos participantes recibieron un promedio de dos medicamentos diferentes para la presión arterial. El grupo de tratamiento intensivo recibió medicamentos para lograr un objetivo por debajo de 120 mm Hg y recibió un promedio de tres medicamentos.

"Nuestros resultados proporcionan evidencia importante de que el tratamiento para bajar la presión arterial a una meta menor en los pacientes mayores o de alto riesgo puede ser beneficioso y dar mejores resultados de salud en general", explicó el doctor Lawrence Fine, jefe de la Subdivisión de Aplicaciones Clínicas y Prevención del NHLBI. "Sin embargo, los pacientes deben hablar con su médico para determinar si esta meta más baja es lo más adecuado para su cuidado individual."

El estudio también está examinando la enfermedad renal, la función cognitiva y la demencia entre los pacientes; sin embargo, esos resultados aún están siendo analizados y todavía no están disponibles debido a que en el transcurso del próximo año se estará recopilando información adicional. Los resultados principales del estudio se publicarán en los próximos meses.

Además del patrocinio principal del NHLBI, el estudio SPRINT cuenta con el copatrocinio del Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales (NIDDK), el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS) y el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA), que forman parte de los NIH. 

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