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Su corazón, su vida: Manual del promotor y la promotora de salud
Hoja para repartir: Sesión 7 El buen cuidado de los pies
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La diabetes puede causar daño a los nervios, lo que reduce la sensibilidad en los pies. La diabetes también puede afectar el flujo de sangre a los pies y las piernas, haciendo más difícil que las heridas o las llagas cicatricen. Las heridas pequeñas se pueden infectar y hacerse muy graves.
Cuidado diario:
- Lávese los pies en agua tibia todos los días. Séqueselos con cuidado, especialmente entre los dedos.
- Examine los pies todos los días para ver si tiene heridas, llagas, ampollas, enrojecimiento, callos u otros problemas. Si no puede agacharse o alzar las piernas para ver la planta de los pies, use un espejo o pida a alguien que le haga el favor de revisarle los pies.
- Si tiene la piel seca, póngase loción en los pies después de lavarlos y secarlos. No se ponga loción entre los dedos de los pies.
- Después de bañarse, utilice una lima de cartón (emery board) o piedra pómez para suavizar los callos delicadamente. No use navaja de bolsillo ni hojillas de afeitarse que le puedan cortar la piel.
- Córtese las uñas de los pies cada semana después de bañarse.
Examen periódico de los pies:
- Recuerde a su médico que le revise los pies en cada visita.
- Hágase un examen completo de los pies una vez al año. Si tiene problemas con los pies, pídale a su proveedor de cuidados de la salud que se los examine cada 3 o 6 meses.
Calzado
- Use calcetines o medias y zapatos bien acolchonados en todo momento. No ande descalzo.
- Cámbiese los calcetines o medias todos los días para mantener los pies limpios y suaves.
- Compre zapatos que sean amplios y les permitan “respirar” a los pies.
- Medicare proporciona cobertura para zapatos especiales para las personas con diabetes. Consulte con su médico para ver si usted es elegible para este beneficio.
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