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Puntos clave
- La sarcoidosis es una enfermedad de causa desconocida que provoca inflamación. Puede afectar distintos órganos del cuerpo.
- Tiene más probabilidades de ocurrir en unos órganos que en otros. Por lo general comienza en los pulmones, la piel o los ganglios linfáticos (especialmente los del tórax). A menudo afecta también los ojos y el hígado.
- En las personas que tienen sarcoidosis, las células del sistema inmunitario causan inflamación y se agrupan para formar masas llamadas granulomas.
- Si en un órgano se forman muchos granulomas, el funcionamiento de éste se puede alterar. Entonces se pueden producir signos y síntomas que varían según el órgano que esté afectado. Muchas personas que tienen sarcoidosis no tienen síntomas o sus síntomas son leves.
- Algunos investigadores creen que la sarcoidosis surge cuando el sistema inmunitario responde a algo que lo provoca, como bacterias, virus, polvo o sustancias químicas. En la sarcoidosis también pueden intervenir factores genéticos.
- La sarcoidosis afecta a personas de todas las razas y todas las edades. En los Estados Unidos afecta a los afroamericanos con un poco más de frecuencia y gravedad que a las personas de raza blanca. También es un poco más frecuente en las mujeres que en los hombres. Por lo general aparece entre los 20 y los 50 años.
- Tanto en los adultos como en los niños afecta con más frecuencia los pulmones. Si se forman granulomas en los pulmones, puede haber sibilancias (silbidos o chillidos al respirar), tos, sensación de falta de aliento o dolor en el pecho. Algunas personas con sarcoidosis pueden sentirse muy cansadas, inquietas o deprimidas. Los sudores nocturnos y la pérdida de peso son síntomas frecuentes de la enfermedad.
- El síndrome de Lofgren es un conjunto clásico de signos y síntomas que se presenta en algunas personas cuando la sarcoidosis surge por primera vez. Sus signos y síntomas pueden consistir en fiebre, aumento de tamaño de los ganglios linfáticos, artritis y eritema nudoso (una erupción cutánea con un brote rojo o morado rojizo en los tobillos).
- Su médico le diagnosticará la sarcoidosis con base en su historia clínica, el examen médico y los resultados de unas pruebas. Además buscará si tiene granulomas (masas inflamadas) en los órganos del cuerpo. También tratará de descartar otras causas de sus síntomas.
- Sus signos y síntomas, los órganos que estén afectados y el grado de funcionamiento de esos órganos determinarán si usted necesita tratamiento y qué tipo de tratamiento tiene que recibir.
- El médico puede recetar tratamientos o medicinas de aplicación local para la enfermedad. No todas las personas que tienen sarcoidosis necesitan tratamiento. En algunos casos la enfermedad desaparece por sí sola.
- Si la enfermedad le afecta ciertos órganos, como los ojos, el corazón o el cerebro, es posible que necesite tratamiento aunque no tenga síntomas.
- La sarcoidosis no tiene cura pero se pueden tomar medidas para controlarla. Póngase en manos de un médico para recibir atención continua y lleve una vida sana. Hable con el médico si está embarazada o piensa estarlo.
- Es importante ponerse en manos de un médico para recibir atención continua, aunque no tome medicinas para la sarcoidosis. En cualquier momento pueden surgir nuevos síntomas. Además, la enfermedad puede empeorar lentamente sin que usted lo note.
- El desenlace clínico de la sarcoidosis varía. Muchas personas se recuperan de la enfermedad sin problemas o con pocos problemas a largo plazo.
- En raras ocasiones la sarcoidosis puede ser mortal. Por lo general la muerte se debe a complicaciones de los pulmones, el corazón o el cerebro. Los malos desenlaces clínicos tienen más probabilidades de presentarse en personas que tienen enfermedad avanzada y muestran poca mejoría con el tratamiento.
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