¿Qué es la sarcoidosis?
La sarcoidosis es una enfermedad de causa
desconocida que produce inflamación. Puede afectar distintos
órganos del cuerpo.
En condiciones normales, el sistema inmunitario
defiende al organismo de sustancias extrañas o nocivas. Por ejemplo,
envía células especiales para proteger órganos que se
encuentran en peligro.
Estas células liberan sustancias
químicas que atraen a otras células, las cuales tratan de aislar
y destruir la sustancia nociva. Durante este proceso se presenta
inflamación. En cuanto se destruye la sustancia nociva, las
células y la inflamación desaparecen.
En las personas que tienen sarcoidosis la
inflamación no desaparece, sino que algunas de las células del
sistema inmunitario se agrupan para formar masas llamadas granulomas en
distintos órganos del cuerpo.
Revisión general
La sarcoidosis puede afectar cualquier órgano
del cuerpo. Sin embargo, tiene más probabilidades de ocurrir en unos
órganos que en otros. Por lo general la enfermedad comienza en los
pulmones, la piel o los ganglios linfáticos (especialmente los del
tórax).
A menudo afecta también los ojos y el
hígado. Puede afectar el corazón y el cerebro y causar
complicaciones graves, pero esto no sucede con frecuencia.
Si muchos granulomas se forman en un órgano,
el funcionamiento de éste se puede alterar. Entonces se pueden producir
signos y síntomas. Los signos y síntomas varían
según los órganos que estén afectados. Muchas personas que
tienen sarcoidosis no tienen síntomas o sus síntomas son
leves.
El síndrome de Lofgren es un conjunto
clásico de signos y síntomas que es característico de
ciertas personas con sarcoidosis. Puede causar fiebre, aumento de tamaño
de los ganglios linfáticos, artritis (generalmente en los tobillos) y
eritema nudoso.
El eritema nudoso es una erupción
cutánea que se manifiesta con un brote rojo o morado rojizo en los
tobillos y las canillas. La erupción puede sentirse caliente y dolorosa
al tacto.
El tratamiento de la sarcoidosis varía
también según los órganos que estén afectados. El
médico puede recetar tratamientos o medicinas de aplicación local
para la enfermedad. No todas las personas que tienen sarcoidosis necesitan
tratamiento.
Perspectivas
El desenlace clínico de la sarcoidosis
varía. Muchas personas se recuperan de la enfermedad sin problemas o con
pocos problemas a largo plazo.
Más de la mitad de las personas que tienen
sarcoidosis entran en remisión en los 3 años siguientes al
diagnóstico. Esto quiere decir que la enfermedad no está activa
pero puede haber una recaída.
Dos terceras partes de las personas que sufren la
enfermedad entran en remisión en los 10 años siguientes al
diagnóstico. Las personas con síndrome de Lofgren por lo general
entran en remisión. Menos del 5 por ciento de los pacientes tienen una
recaída de la enfermedad uno o más años después de
haber entrado en remisión.
La sarcoidosis produce lesiones de órganos en
aproximadamente una tercera parte de las personas a quienes se les diagnostica
la enfermedad. El daño puede ocurrir en el transcurso de muchos
años y afectar a más de un órgano. En raras ocasiones la
sarcoidosis puede ser mortal. Por lo general la muerte se debe a complicaciones
de los pulmones, el corazón o el cerebro.
Los malos desenlaces clínicos tienen
más probabilidades de presentarse en personas que tienen enfermedad
avanzada y muestran poca mejoría con el tratamiento.
Ciertas personas corren más riesgo de tener
un mal desenlace clínico por una sarcoidosis crónica (a largo
plazo). Entre ellas se encuentran las personas con tejido cicatricial en los
pulmones, complicaciones del corazón o el cerebro, o sarcoidosis
cutánea (lupus pernio). Esta última es una enfermedad
grave de la piel que la sarcoidosis puede causar.
En la actualidad se están realizando
investigaciones para hallar tratamientos nuevos y mejores para la
sarcoidosis.
¿Cuáles son las causas de la
sarcoidosis?
Las causas de la sarcoidosis no se conocen. Es
posible que intervengan varios factores.
Algunos investigadores creen que la sarcoidosis
surge cuando el sistema inmunitario responde a factores desencadenantes que lo
provocan, como bacterias, virus, polvo o sustancias químicas.
En condiciones normales, el sistema inmunitario
defiende al organismo de sustancias extrañas o nocivas. Por ejemplo,
envía células especiales para proteger órganos que se
encuentran en peligro.
Estas células liberan sustancias
químicas que atraen a otras células, las cuales tratan de aislar
y destruir la sustancia nociva. Durante este proceso se presenta
inflamación. En cuanto se destruye la sustancia nociva, las
células y la inflamación desaparecen.
En las personas que tienen sarcoidosis, la
inflamación no desaparece, sino que algunas de las células del
sistema inmunitario se agrupan para formar masas llamadas granulomas en
distintos órganos del cuerpo.
En la sarcoidosis también pueden intervenir
factores genéticos. Los investigadores creen que la sarcoidosis ocurre
si se presentan estas dos condiciones:
- Usted tiene un gen (o conjunto de genes)
determinado que aumenta el riesgo de que sufra la enfermedad.
- Usted está expuesto a un factor
desencadenante que provoca al sistema inmunitario.
Los desencadenantes que provocan al sistema
inmunitario pueden variar según los caracteres genéticos de la
persona. Ciertos genes pueden influir en qué órganos se ven
afectados y en qué tan graves son los síntomas.
Los investigadores continúan tratando de
identificar los genes que están asociados con la sarcoidosis.
¿Quiénes corren el riesgo de sufrir
sarcoidosis?
La sarcoidosis afecta a personas de todas las razas
y todas las edades. Sin embargo, es más frecuente entre afroamericanos y
personas del norte de Europa. En los Estados Unidos la enfermedad afecta a los
afroamericanos con un poco más de frecuencia y gravedad que a las
personas de raza blanca.
Algunos estudios han demostrado que la sarcoidosis
tiende a variar en diferentes grupos étnicos. Por ejemplo, los problemas
de los ojos que se deben a la enfermedad son más frecuentes en los
japoneses.
El síndrome de Lofgren, que es un tipo de
sarcoidosis, es más frecuente en personas de ascendencia europea. Este
síndrome puede manifestarse con fiebre, aumento de tamaño de los
ganglios linfáticos, artritis (por lo general de los tobillos) y eritema
nudoso. El eritema nudoso es una erupción cutánea que se
manifiesta con un brote rojo o morado rojizo en los tobillos y las canillas. La
erupción puede sentirse caliente y dolorosa al tacto.
La sarcoidosis es un poco más frecuente en
las mujeres que en los hombres. Por lo general aparece entre los 20 y los 50
años.
Las personas que realizan ciertos oficios
también pueden correr más riesgo de sufrir sarcoidosis. Por
ejemplo:
- Trabajadores del área de la salud
- Maestros de primaria y secundaria
- Personas que en su empleo estén expuestas
a polvos agrícolas, insecticidas, pesticidas o moho
- Proveedores de materiales de construcción,
ferretería o jardinería
- Bomberos
Las personas con antecedentes familiares de
sarcoidosis también corren más riesgo de sufrir la
enfermedad.
¿Cuáles son los signos y
síntomas de la sarcoidosis?
Muchas personas que tienen sarcoidosis no tienen
síntomas o sus síntomas son leves. A menudo la enfermedad se
descubre en una
radiografía de tórax que se ha realizado por
otro motivo (por ejemplo, para diagnosticar una
neumonía).
Los signos y síntomas de la sarcoidosis
varían según los órganos que estén afectados.
También varían con el sexo, la edad y los antecedentes
étnicos de la persona. (Véase más información en
"¿Quiénes corren el riesgo de sufrir
sarcoidosis?")
Signos y síntomas frecuentes
Los órganos que se ven afectados con
más frecuencia son los pulmones, tanto en los adultos como en los
niños. Si se forman granulomas (masas inflamadas) en los pulmones, puede
haber sibilancias (silbidos o chillidos al respirar), tos, sensación de
falta de aliento o dolor en el pecho. También es posible que no haya
ningún síntoma.
Algunas personas con sarcoidosis pueden sentirse muy
cansadas, inquietas o deprimidas. Los sudores nocturnos y la pérdida de
peso son síntomas frecuentes de la enfermedad.
Los signos y síntomas comunes en los
niños son el cansancio, la falta de apetito, la pérdida de peso,
el dolor en los huesos y las articulaciones, y la
anemia. Los niños menores de
4 años pueden tener una forma inconfundible de sarcoidosis. La
enfermedad puede causar el agrandamiento de los ganglios linfáticos del
pecho (que se pueden observar en una radiografía de tórax),
lesiones de la piel e hinchazón o enrojecimiento de los ojos.
Otros signos y síntomas
La sarcoidosis puede afectar los ganglios
linfáticos. Pueden estar aumentados de tamaño y dolorosos. Los
más afectados son los ganglios linfáticos del cuello y el pecho,
pero también pueden estar afectados los que quedan bajo la barbilla, en
las axilas o en la ingle.
La sarcoidosis puede causar masas, úlceras o
manchas en la piel. Estas lesiones pueden picar, pero no duelen. Estos signos
aparecen por lo general en la espalda, los brazos, las piernas y el cuero
cabelludo. A veces aparecen cerca de la nariz o los ojos. Por lo general duran
mucho tiempo.
La sarcoidosis puede causar una enfermedad
más grave de la piel llamada sarcoidosis cutánea (lupus
pernio). Se caracteriza por llagas cutáneas desfigurantes que
pueden afectar la nariz, los conductos nasales, las mejillas, las orejas, los
párpados y los dedos. Estas llagas tienden a ser constantes y pueden
volver a aparecer después de que termine el tratamiento.
La sarcoidosis también causa problemas de los
ojos. Si usted tiene sarcoidosis, es importante que se haga un examen anual de
los ojos. Si tiene alteraciones de la vista y no puede ver tan claramente o no
puede ver colores, llame al 9-1-1 o pídale a alguien que lo lleve al
servicio de urgencias de un hospital.
Debe llamar al médico si tiene nuevos
síntomas de los ojos, como ardor, picazón, lagrimeo, dolor o
sensibilidad a la luz.
Entre los signos y síntomas de la sarcoidosis
se puede incluir el aumento de tamaño del hígado, el bazo o las
glándulas salivales.
La sarcoidosis también puede afectar el
corazón y el cerebro, aunque esto es menos frecuente. En este caso se
pueden presentar varios síntomas, como latidos anormales,
sensación de falta de aliento, dolores de cabeza y problemas de la
vista. Si la sarcoidosis afecta el corazón o el cerebro pueden
presentarse complicaciones graves.
Síndrome de Lofgren
El síndrome de Lofgren es un conjunto
clásico de signos y síntomas que se presenta en algunas personas
cuando la sarcoidosis surge por primera vez. Sus signos y síntomas
pueden ser:
- Fiebre. Este síntoma se presenta
sólo en algunas personas.
- Aumento de tamaño de los ganglios
linfáticos (que se puede observar en una radiografía de
tórax).
- Artritis, por lo general en los tobillos. Este
síntoma es más frecuente en los hombres.
- Eritema nudoso. Se trata de una erupción
cutánea con un brote rojo o morado rojizo en los tobillos y las
canillas. La erupción puede sentirse caliente y dolorosa al tacto. Este
síntoma es más frecuente en las mujeres.
Signos y síntomas de la
sarcoidosis

La ilustración muestra los
principales signos y síntomas de la sarcoidosis y los órganos
afectados.
¿Cómo se diagnostica la
sarcoidosis?
Su médico le diagnosticará la
sarcoidosis con base en su historia clínica, el examen médico y
los resultados de unas pruebas. Además buscará si tiene
granulomas (masas inflamadas) en los órganos del cuerpo. También
tratará de descartar otras causas de sus síntomas.
Historia clínica
El médico le hará preguntas detalladas
sobre su historia clínica. Por ejemplo, tal vez le pregunte si hay
antecedentes de sarcoidosis en su familia. Puede preguntarle si ha tenido
empleos que puedan haber aumentado su riesgo de sufrir la enfermedad.
También puede preguntarle si ha estado
expuesto a la inhalación de un metal llamado berilio. Este metal se usa
en la fabricación de aviones y armas. Quizá le pregunte si ha
tenido contacto con polvo orgánico de aves o heno.
La exposición a estas sustancias puede causar
masas inflamadas en los pulmones que se parecen a los granulomas de la
sarcoidosis. Sin embargo, esas masas son signos de otras enfermedades.
Examen médico
El médico lo examinará en busca de
signos y síntomas de sarcoidosis, como un brote rojizo en la piel;
ganglios linfáticos inflamados; aumento de tamaño del
hígado, el bazo o las glándulas salivales; o enrojecimiento de
los ojos. También investigará si sus síntomas se deben a
otras causas.
El médico le oirá además el
corazón y los pulmones. Los sonidos respiratorios y latidos anormales
pueden ser un signo de que la sarcoidosis está afectando los pulmones o
el corazón.
Pruebas diagnósticas
Es posible que tenga que hacerse unas pruebas para
confirmar el diagnóstico y averiguar cómo lo está
afectando la enfermedad. Entre esas pruebas está una
radiografía
de tórax, unas
pruebas
de función pulmonar, una biopsia y otras pruebas que evalúan
el daño de los órganos.
Radiografía de tórax
La radiografía de tórax es una prueba
indolora con la que se obtienen imágenes de las estructuras internas del
tórax, como el corazón y los pulmones. La prueba puede mostrar
granulomas o ganglios linfáticos aumentados de tamaño dentro del
tórax. Cerca de un 95 por ciento de las personas con sarcoidosis tienen
una radiografía de tórax anormal.
Pruebas de función pulmonar
Las pruebas de función pulmonar miden el
tamaño de los pulmones, la cantidad de aire que usted puede entrar y
sacar de los pulmones, la rapidez con que puede sacar el aire y qué tan
bien los pulmones pasan el oxígeno a la sangre. Estas pruebas se pueden
usar para averiguar si la sarcoidosis está afectando los pulmones.
Biopsia
Es posible que el médico le haga una biopsia
para confirmar el diagnóstico o descartar otras causas de sus
síntomas. La biopsia consiste en tomar una muestra pequeña de
tejido de uno de los órganos afectados.
Por lo general, los médicos tratan de tomar
biopsias de los órganos de más fácil acceso, como la piel,
las glándulas lagrimales o los ganglios linfáticos que quedan
inmediatamente por debajo de la piel.
Si esto no es posible, el médico puede usar
una tomografía por emisión de positrones (TEP) para determinar
las zonas en las que deben hacerse biopsias. Para esta prueba se inyecta una
pequeña cantidad de una sustancia radiactiva en una vena, por lo general
en el brazo.
Esta sustancia, que libera energía, va por la
sangre y se acumula en órganos o tejidos. La energía se detecta
mediante cámaras especiales y se convierte en imágenes
tridimensionales.
Si las pruebas de función pulmonar o la
radiografía de tórax muestran signos de sarcoidosis en los
pulmones, el médico puede hacer una broncoscopia para obtener una
muestra pequeña de tejido.
Durante este procedimiento se introduce un tubo
largo y flexible por la nariz (o a veces por la boca), se pasa por la garganta
y luego por las vías respiratorias hasta llegar al tejido pulmonar.
(Véase más información en
"What
To Expect During Bronchoscopy?", un artículo que describe lo que es
una broncoscopia; disponible solamente en inglés).
Otras pruebas para evaluar el daño de los
órganos
Tal vez tenga que hacerse otras pruebas para evaluar
el daño que han sufrido algunos órganos y determinar si se
requiere tratamiento. Por ejemplo, el médico puede recomendar pruebas de
sangre o un
electrocardiograma (ECG).
Toda persona que tenga un diagnóstico de
sarcoidosis debe ir a un oftalmólogo (especialista de los ojos) para
hacerse exámenes de los ojos aunque no tenga síntomas. Esto es
importante porque pueden presentarse lesiones de los ojos sin que haya
síntomas.
¿Cómo se trata la sarcoidosis?
No todas las personas que tienen sarcoidosis
necesitan tratamiento. En algunos casos la enfermedad desaparece por sí
sola. Sus signos y síntomas, los órganos que estén
afectados y el grado de funcionamiento de esos órganos
determinarán si usted necesita tratamiento y qué tipo de
tratamiento tiene que recibir.
Si la enfermedad le afecta ciertos órganos,
como los ojos, el corazón o el cerebro, usted necesitará
tratamiento aunque no tenga síntomas.
Ya sea que tenga o que no tenga síntomas,
debe ponerse en manos de un médico para recibir atención
continua. El médico querrá verificar que la enfermedad no
esté causando lesiones en los órganos. Por ejemplo, tal vez tenga
que hacerse
pruebas de función pulmonar para ver si los pulmones
siguen funcionando bien.
Si la enfermedad no está empeorando, el
médico puede observarlo atentamente para ver si la enfermedad desaparece
sola. Si comienza a empeorar, el médico puede recetarle un
tratamiento.
Los objetivos del tratamiento son:
- Aliviar los síntomas
- Mejorar el funcionamiento de los órganos
- Controlar la inflamación y reducir el
tamaño de los granulomas (masas inflamadas)
- Evitar la fibrosis pulmonar (formación de
tejido cicatricial en los pulmones) si los pulmones están afectados
El médico puede recetar tratamientos o
medicinas de aplicación local para tratar la enfermedad.
Medicinas
Prednisona
La prednisona, que es un tipo de esteroide, es el
principal tratamiento para la sarcoidosis. Esta medicina reduce la
inflamación. En la mayoría de las personas, la prednisona alivia
los síntomas en un par de meses.
Aunque la mayoría de las personas tienen que
tomar prednisona durante 12 meses o más, el médico puede
disminuirle la dosis unos meses después de que usted comience a
tomarla.
El uso prolongado de prednisona, especialmente en
dosis altas, puede causar efectos secundarios graves. Usted y el médico
decidirán si las ventajas de esta medicina superan los riesgos. Si el
médico le receta este tratamiento, buscará la dosis más
baja que logre controlar la enfermedad.
Cuando usted deje de tomar prednisona debe
disminuirla gradualmente (según las indicaciones del médico).
Así evitará que la sarcoidosis vuelva a agudizarse. Disminuir la
medicina lentamente también le permitirá a su cuerpo adaptarse a
no recibirla.
Si hubiera una recaída o recrudecimiento de
la enfermedad después de que usted deje de tomar la prednisona, es
posible que necesite una segunda ronda de tratamiento. Si permanece estable
más de un año después de suspender el tratamiento, el
riesgo de recaída es bajo.
Otras medicinas
Para el tratamiento de la sarcoidosis se usan otras
medicinas además de la prednisona. Entre ellas están:
- Hidroxicloroquina. Esta medicina funciona mejor
para el tratamiento de la sarcoidosis que afecta la piel o el cerebro. Su
médico también puede recetarle esta medicina si usted tiene
concentraciones altas de calcio en la sangre debido a la sarcoidosis.
- Metotrexato. Esta medicina funciona mejor para el
tratamiento de la sarcoidosis que afecta los pulmones, los ojos, la piel o las
articulaciones.
El médico puede recetar estas medicinas si la
sarcoidosis empeora mientras usted está tomando prednisona o si no puede
soportar los efectos secundarios de la prednisona.
Si tiene síndrome de Lofgren y presenta dolor
o fiebre, el médico puede recetarle antiinflamatorios no esteroideos
(AINE), como el ibuprofeno.
Si tiene sibilancias (silbidos o chillidos al
respirar) y tos, quizá necesite medicinas inhaladas para ensanchar las
vías respiratorias. Estas medicinas se toman con un inhalador, que es un
dispositivo que le permite a la medicina llegar directamente a los
pulmones.
Investigaciones en curso
Los investigadores siguen buscando nuevos y mejores
tratamientos para la sarcoidosis. Actualmente están estudiando
tratamientos que se enfocan en el sistema inmunitario. También
están estudiando antibióticos como un posible tratamiento para la
sarcoidosis que afecta la piel.
Vivir con sarcoidosis
La sarcoidosis no tiene cura pero se pueden tomar
medidas para controlarla. Póngase en manos de un médico para
recibir atención continua y lleve una vida sana. Hable con el
médico si está embarazada o piensa quedar embarazada.
Atención médica continua
Es importante ponerse en manos de un médico
para recibir atención continua, aunque usted no tome medicinas para la
sarcoidosis. Pueden surgir nuevos síntomas en cualquier momento.
Además, la enfermedad puede empeorar lentamente sin que usted lo note.
La frecuencia con la que tendrá que ver al
médico dependerá de la gravedad de los síntomas, de los
órganos que estén afectados, de los tratamientos que esté
usando y de si estos tratamientos están produciendo efectos secundarios.
Aunque no tenga síntomas debe ir al médico para recibir
atención continua.
El médico puede recomendar pruebas
corrientes, como
pruebas de función pulmonar y exámenes de los
ojos. También querrá verificar que la enfermedad no esté
causando lesiones en los órganos.
Pregúntele con qué frecuencia tiene
que ir a consultas de control. Es posible que tenga consultas de control con su
médico de atención primaria y otras consultas con uno o
más especialistas.
Cambios en el estilo de vida
Los cambios en el estilo de vida pueden ayudarle a
controlar la salud. Por ejemplo, debe consumir una alimentación
saludable y realizar tanta actividad física como le sea posible. La
alimentación saludable consiste en una variedad de frutas, verduras y
cereales integrales.
También consiste en carnes magras, pollo,
pescado, frijoles, leche descremada o semidescremada y productos lácteos
descremados o semidescremados. Una alimentación saludable contiene pocas
cantidades de grasas saturadas, grasas trans, colesterol, sodio y
azúcar.
Si desea más información sobre
cómo tener una alimentación saludable, visite los sitios web
Aim for a
Healthy Weight, del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y
la Sangre,
"Your
Guide to a Healthy Heart" y
"Your
Guide to Lowering Your Blood Pressure With DASH" (en inglés
solamente). Todos estos recursos contienen información general sobre la
alimentación saludable.
Si fuma, deje de hacerlo. Hable con su médico
sobre programas y productos que pueden ayudarle a dejar el hábito. Trate
además de evitar otros irritantes pulmonares, como el polvo, las
sustancias químicas y el humo de otras personas que fumen.
Problemas emocionales
Las enfermedades crónicas pueden causar
temor, ansiedad, depresión y estrés. Es importante que le diga a
su equipo de profesionales de la salud cómo se siente. También
puede ser útil hablar con un consejero profesional. Si se siente muy
deprimido, su equipo de atención médica o su consejero puede
recetarle medicinas para que se sienta mejor.
Inscribirse en un grupo de apoyo para pacientes con
sarcoidosis puede servir para adaptarse a vivir con esta enfermedad.
Verá cómo han lidiado con la enfermedad otras personas que la
sufren. Pregúntele al médico si en la localidad hay grupos de
apoyo o averigüe en un centro médico de la zona.
El apoyo de familiares y amigos también puede
aliviar el estrés y la ansiedad. Dígales a sus seres queridos
cómo se siente y qué pueden hacer para ayudarlo.
Embarazo
Muchas mujeres que tienen sarcoidosis dan a luz
bebés sanos. Las mujeres que tienen sarcoidosis grave, especialmente las
de más edad, pueden tener dificultades para quedar embarazadas. En
algunos casos la sarcoidosis puede empeorar después del parto.
Si usted tiene sarcoidosis y está embarazada
o piensa estarlo, pregúntele al médico cuáles son los
riesgos. Si queda embarazada es importante que reciba una buena atención
prenatal y que acuda a controles periódicos de la sarcoidosis durante el
embarazo y después de éste.
Algunas medicinas para la sarcoidosis se consideran
inofensivas durante el embarazo pero otras no se recomiendan.
Puntos clave
- La sarcoidosis es una enfermedad de causa
desconocida que provoca inflamación. Puede afectar distintos
órganos del cuerpo.
- Tiene más probabilidades de ocurrir en
unos órganos que en otros. Por lo general comienza en los pulmones, la
piel o los ganglios linfáticos (especialmente los del tórax). A
menudo afecta también los ojos y el hígado.
- En las personas que tienen sarcoidosis, las
células del sistema inmunitario causan inflamación y se agrupan
para formar masas llamadas granulomas.
- Si en un órgano se forman muchos
granulomas, el funcionamiento de éste se puede alterar. Entonces se
pueden producir signos y síntomas que varían según el
órgano que esté afectado. Muchas personas que tienen sarcoidosis
no tienen síntomas o sus síntomas son leves.
- Algunos investigadores creen que la sarcoidosis
surge cuando el sistema inmunitario responde a algo que lo provoca, como
bacterias, virus, polvo o sustancias químicas. En la sarcoidosis
también pueden intervenir factores genéticos.
- La sarcoidosis afecta a personas de todas las
razas y todas las edades. En los Estados Unidos afecta a los afroamericanos con
un poco más de frecuencia y gravedad que a las personas de raza blanca.
También es un poco más frecuente en las mujeres que en los
hombres. Por lo general aparece entre los 20 y los 50 años.
- Tanto en los adultos como en los niños
afecta con más frecuencia los pulmones. Si se forman granulomas en los
pulmones, puede haber sibilancias (silbidos o chillidos al respirar), tos,
sensación de falta de aliento o dolor en el pecho. Algunas personas con
sarcoidosis pueden sentirse muy cansadas, inquietas o deprimidas. Los sudores
nocturnos y la pérdida de peso son síntomas frecuentes de la
enfermedad.
- El síndrome de Lofgren es un conjunto
clásico de signos y síntomas que se presenta en algunas personas
cuando la sarcoidosis surge por primera vez. Sus signos y síntomas
pueden consistir en fiebre, aumento de tamaño de los ganglios
linfáticos, artritis y eritema nudoso (una erupción
cutánea con un brote rojo o morado rojizo en los tobillos).
- Su médico le diagnosticará la
sarcoidosis con base en su historia clínica, el examen médico y
los resultados de unas pruebas. Además buscará si tiene
granulomas (masas inflamadas) en los órganos del cuerpo. También
tratará de descartar otras causas de sus síntomas.
- Sus signos y síntomas, los órganos
que estén afectados y el grado de funcionamiento de esos órganos
determinarán si usted necesita tratamiento y qué tipo de
tratamiento tiene que recibir.
- El médico puede recetar tratamientos o
medicinas de aplicación local para la enfermedad. No todas las personas
que tienen sarcoidosis necesitan tratamiento. En algunos casos la enfermedad
desaparece por sí sola.
- Si la enfermedad le afecta ciertos
órganos, como los ojos, el corazón o el cerebro, es posible que
necesite tratamiento aunque no tenga síntomas.
- La sarcoidosis no tiene cura pero se pueden tomar
medidas para controlarla. Póngase en manos de un médico para
recibir atención continua y lleve una vida sana. Hable con el
médico si está embarazada o piensa estarlo.
- Es importante ponerse en manos de un
médico para recibir atención continua, aunque no tome medicinas
para la sarcoidosis. En cualquier momento pueden surgir nuevos síntomas.
Además, la enfermedad puede empeorar lentamente sin que usted lo note.
- El desenlace clínico de la sarcoidosis
varía. Muchas personas se recuperan de la enfermedad sin problemas o con
pocos problemas a largo plazo.
- En raras ocasiones la sarcoidosis puede ser
mortal. Por lo general la muerte se debe a complicaciones de los pulmones, el
corazón o el cerebro. Los malos desenlaces clínicos tienen
más probabilidades de presentarse en personas que tienen enfermedad
avanzada y muestran poca mejoría con el tratamiento.
Enlaces a otras fuentes de información
sobre la sarcoidosis
Recursos que no pertenecen al NHLBI (en
español)
Recursos que no pertenecen al NHLBI (solo en
inglés)
Estudios clínicos (solo en
inglés)
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