¿Cómo se diagnostica el asma?
Su médico de atención primaria le
diagnosticará el asma con base en su historia clínica, el examen
médico y los resultados de las pruebas. Determinará además
el grado de intensidad del asma, es decir, si es intermitente, leve, moderada o
grave. Del grado de intensidad dependerá el tratamiento que usted debe
iniciar.
Es posible que tenga que ver a un especialista de
asma si:
- Necesita pruebas especiales para estar seguro de
que tiene asma.
- Ha tenido un ataque de asma que pudo haber sido
mortal.
- Necesita más de un tipo de medicina,
requiere dosis más altas de la medicina para controlar el asma o en
general se le dificulta controlar bien el asma.
- Está pensando en recibir tratamientos
contra las alergias.
Historia clínica
El médico puede preguntarle sobre sus
antecedentes familiares de asma y alergias. También puede preguntarle si
tiene síntomas de asma y cuándo y con qué frecuencia se
presentan. Dígale si sus síntomas parecen presentarse sólo
durante ciertas épocas del año o en ciertos lugares, o si
empeoran por la noche.
Es posible que el médico quiera saber
qué factores parecen precipitar sus síntomas o empeorarlos. Si
desea más información sobre lo que ocasiona los síntomas
del asma, consulte la sección "¿Cuáles son los signos y
síntomas del asma?"
El médico puede preguntarle si tiene
problemas de salud relacionados que puedan interferir con el control del asma.
Estos problemas pueden consistir en congestión nasal, sinusitis,
enfermedad por reflujo, estrés psicológico y
apnea
del sueño.
Examen médico
El médico le auscultará el pecho para
oír sus sonidos respiratorios y buscar indicios de asma o alergias.
Entre estos signos están las sibilancias, la congestión nasal o
la inflamación de las vías respiratorias nasales, así como
los problemas alérgicos de la piel, tales como el eccema.
Tenga en cuenta que usted puede tener asma aunque no
tenga estos signos el día en que el médico lo examine.
Pruebas diagnósticas
Prueba de
función pulmonar
El médico usará una prueba llamada
espirometría para ver cómo están funcionando sus pulmones.
Esta prueba mide cuánto aire puede entrar y sacar de los pulmones.
También mide qué tan rápidamente puede sacar el aire de
los pulmones. El médico también puede darle medicinas y luego
hacerle de nuevo la prueba para ver si los resultados han mejorado.
Si los resultados iniciales eran inferiores a los
normales y mejoraron con la medicina, y si su historia clínica muestra
características de síntomas de asma, es probable que el
diagnóstico apunte al asma.
Otras pruebas
El médico puede ordenarle otras pruebas si
necesita más información para llegar al diagnóstico. Estas
pruebas son:
- Pruebas de detección de alergias, para
averiguar si hay alérgenos que lo afecten.
- Una prueba para medir qué tan sensibles
son sus vías respiratorias. Esto se conoce como prueba de
provocación bronquial. Mediante espirometría, esta prueba mide
repetidamente el funcionamiento de sus pulmones durante la actividad
física o después de recibir dosis crecientes de aire frío
o de inhalar una sustancia química especial.
- Una prueba que revela si usted tiene otra
enfermedad que tiene los mismos síntomas del asma, como la enfermedad
por reflujo, la disfunción de las cuerdas vocales o la apnea del
sueño.
- Una radiografía de tórax o un
electrocardiograma (ECG). Estas pruebas servirán para averiguar si un
objeto extraño o alguna otra enfermedad está causando los
síntomas.
Cómo se diagnostica el asma en niños
pequeños
La mayoría de los niños que sufren
asma presentan los primeros síntomas antes de los 5 años. Sin
embargo, el asma puede ser difícil de diagnosticar en niños
pequeños (menores de 5 años). A veces puede ser difícil
determinar si un niño tiene asma o alguna otra enfermedad infantil,
porque los síntomas de ambas pueden parecerse.
Además, muchos niños pequeños
que presentan episodios de sibilancias cuando se resfrían o tienen
infecciones respiratorias no terminan teniendo asma después de los 6
años. Estos síntomas se pueden deber a que los bebés
tienen vías respiratorias más pequeñas que pueden
estrecharse aún más cuando hay un resfriado o una
infección respiratoria. Las vías respiratorias crecen a medida
que el niño crece, de modo que cuando éste se resfría ya
no presenta sibilancias.
Un niño pequeño que presenta
sibilancias con frecuencia cuando está resfriado o tiene infecciones
respiratorias tiene más probabilidades de sufrir asma si:
- Uno de los padres o ambos tienen asma.
- El niño presenta indicios de alergias,
incluida la enfermedad alérgica de la piel conocida como eccema.
- El niño tiene reacciones alérgicas
a distintos tipos de polen o a otros alérgenos que se transportan por el
aire.
- El niño presenta sibilancias cuando no
tiene un resfriado ni ninguna otra infección.
La forma más segura de diagnosticar el asma
es realizar una prueba del funcionamiento de los pulmones, revisar la historia
clínica y hacer un examen médico. Sin embargo, la prueba para el
funcionamiento de los pulmones es difícil de hacer en niños
menores de 5 años. Por eso los médicos deben basarse en la
historia clínica del niño, los signos y síntomas, y el
examen médico para hacer el diagnóstico. También pueden
ensayar medicinas para el asma durante un lapso de entre 4 y 6 semanas para ver
qué tan bien responde el niño. |