¿Qué es el asma?
El asma es una enfermedad crónica de los
pulmones que causa la inflamación y el estrechamiento de las vías
respiratorias. (Las enfermedades crónicas son enfermedades que duran
mucho tiempo). El asma causa períodos repetidos de sibilancias (silbidos
al respirar), presión en el pecho, dificultad para respirar y tos. Con
frecuencia la tos se presenta por la noche o en las primeras horas de la
mañana.
El asma afecta a personas de todas las edades, pero
por lo general comienza en la infancia. En los Estados Unidos hay más de
22 millones de personas con asma comprobada. Casi 6 millones de estas personas
son niños.
Revisión general
Las vías respiratorias son tubos que conducen
el aire que entra y sale de los pulmones. Las personas que sufren de asma
tienen vías respiratorias inflamadas. Esto hace que las vías
respiratorias estén hinchadas y muy sensibles, y tiendan a reaccionar
fuertemente a ciertas sustancias que se inhalan.
Cuando las vías respiratorias reaccionan, los
músculos que las rodean se contraen. Entonces las vías
respiratorias se estrechan y llega menos aire a los pulmones. La
hinchazón también puede empeorar y estrechar las vías
respiratorias aún más. Las células de estas vías
pueden producir más mucosidad que en condiciones normales. La mucosidad
es un líquido pegajoso y espeso que puede estrechar más las
vías respiratorias.
Esta reacción en cadena puede causar
síntomas de asma. Cada vez que las vías respiratorias se irritan
pueden presentarse síntomas.
Asma

La figura A muestra la
ubicación de los pulmones y las vías respiratorias en el cuerpo.
La figura B muestra un corte transversal de una vía respiratoria normal.
La figura C muestra un corte transversal de una vía respiratoria durante
los síntomas de asma.
A veces los síntomas son leves y desaparecen
espontáneamente o después de un tratamiento mínimo con una
medicina para el asma. Otras veces siguen empeorando. Cuando los
síntomas se vuelven más intensos o aparecen más
síntomas, se dice que hay un ataque de asma. Los ataques de asma
también se llaman crisis o exacerbaciones.
Es importante tratar los síntomas en cuanto
se presentan. Así se evita que empeoren y causen un ataque de asma
grave. Los ataques de asma graves pueden requerir atención de urgencias
y pueden causar la muerte.
Perspectivas
El asma no tiene cura. Aunque usted se sienta bien,
sigue teniendo la enfermedad y podría empeorar en cualquier momento.
Sin embargo, debido a los conocimientos y
tratamientos que tenemos en la actualidad, la mayoría de las personas
con asma pueden controlar la enfermedad. Es posible que tengan pocos
síntomas o que no los tengan. Pueden vivir una vida normal y activa, y
dormir toda la noche sin interrupciones causadas por el asma.
Si desea un tratamiento exitoso, completo y
constante, debe participar activamente en el control de su enfermedad. Forje
una asociación sólida con su médico y otros profesionales
de salud encargados de atenderlo.
¿Cuáles son las causas del asma?
No se sabe cuál es la causa exacta del asma.
Los investigadores creen que se necesita una combinación de factores
(los genes de la familia y ciertas exposiciones ambientales) para que el asma
se presente, generalmente en los primeros años de vida. Estos factores
son:
- Una tendencia hereditaria a presentar alergias,
que se llama atopia
- Presencia de asma en el padre o la madre
- Ciertas infecciones respiratorias durante la
infancia
- Contacto con alérgenos (sustancias que
pueden producir alergias) que se transportan por el aire o exposición a
algunas infecciones virales en los primeros meses o años de vida, cuando
el sistema inmunitario se está desarrollando
Si en su familia hay asma o atopia, la
exposición a alérgenos que se transportan por el aire (por
ejemplo, ácaros del polvo, cucarachas y quizá caspa de gato o de
perro) y a irritantes (por ejemplo, humo de tabaco) puede hacer que sus
vías respiratorias reaccionen con más intensidad ante sustancias
presentes en el aire que usted respira.
Los factores que tienen la probabilidad de causar el
asma pueden variar en distintas personas. Los investigadores siguen tratando de
averiguar qué causa el asma.
Hipótesis de la higiene
Una de las teorías de los investigadores
respecto a las causas del asma es la hipótesis de la higiene. Los
investigadores creen que el estilo de vida occidental, en el que se hace
énfasis en la higiene y la limpieza, ha producido cambios en nuestras
condiciones de vida y ha causado una disminución global de las
infecciones de los primeros años.
Muchos niños pequeños ya no
están sujetos a las mismas exposiciones ambientales y a las infecciones
que ocurrían en la infancia en el pasado. Esto afecta la forma en que se
desarrolla actualmente el sistema inmunitario de los niños durante la
primera infancia y puede aumentar el riesgo de que éstos sufran atopia y
asma. Esta situación se presenta especialmente en niños que
tienen familiares cercanos que sufren ambas enfermedades o una de
ellas.
¿Quiénes corren el riesgo de sufrir
asma?
El asma afecta a personas de todas las edades, pero
por lo general comienza en la infancia. En los Estados Unidos hay más de
22 millones de personas con asma comprobada. Casi 6 millones de estas personas
son niños.
Los niños pequeños que tienen
episodios frecuentes de sibilancias cuando sufren infecciones respiratorias y
que además presentan otros factores de riesgo determinados tienen
más probabilidades de presentar asma que dure hasta después de
los 6 años. Entre estos factores de riesgo están: tener alergias,
sufrir eccema una enfermedad alérgica de la piel o que el
padre o la madre tenga asma.
Entre los niños hay más varones que
niñas con asma. Sin embargo, entre los adultos hay más mujeres
que hombres con asma. No se sabe con certeza si el sexo y las hormonas sexuales
tienen que ver con las causas del asma.
La mayoría de las personas que tienen asma
tienen también alergias.
Algunas personas presentan asma debido a la
exposición a ciertos irritantes químicos o polvos industriales en
el trabajo. Esto se conoce como asma ocupacional.
¿Cuáles son los signos y
síntomas del asma?
Los síntomas comunes del asma son:
- Tos: Por lo general, la tos del asma es peor por
la noche o en las primeras horas de la mañana, por lo cual impide un
sueño tranquilo.
- Sibilancias: Las sibilancias son silbidos o
chillidos que se producen al respirar.
- Presión en el pecho: Esta presión
se siente como si algo le estuviera apretando el pecho o alguien estuviera
sentado en su pecho.
- Dificultad para respirar: Algunas personas con
asma dicen que les cuesta trabajo respirar o sienten como si les faltara el
aliento. Usted puede sentir como si no pudiera sacar el aire de los
pulmones.
No todas las personas que tienen asma presentan
estos síntomas. Y el hecho de tener estos síntomas tampoco indica
siempre la presencia de asma. La
prueba de función
pulmonar, junto con la historia clínica (en la que se incluyen el
tipo y la frecuencia de los síntomas) y el examen médico,
constituyen la mejor forma de diagnosticar el asma con seguridad.
El tipo de síntomas que usted tenga, la
frecuencia con que ocurran y la gravedad de los mismos pueden variar con el
tiempo. Es posible que a veces los síntomas sean apenas una incomodidad.
Otras veces pueden ser lo suficientemente molestos como para limitar sus
costumbres diarias.
Los síntomas graves pueden poner en peligro
la vida. Es fundamental tratarlos en cuanto los note para que no se
agraven.
Con un tratamiento adecuado, la mayoría de
las personas no presentan síntomas ni de día ni de noche, y si lo
hacen, los síntomas son pocos.
¿Qué provoca los síntomas del
asma?
Varias cosas pueden provocar o empeorar los
síntomas del asma. El médico puede ayudarlo a averiguar
qué factores o "desencadenantes" pueden empeorarle el asma si usted
tiene contacto con ellos. Entre esos desencadenantes pueden estar:
- Los alérgenos del polvo, el pelaje de
animales, las cucarachas, el moho y el polen de árboles, pastos y
flores
- Los irritantes como el humo de cigarrillo, la
contaminación del aire, las sustancias químicas o el polvo del
trabajo, los compuestos presentes en productos decorativos para el hogar y los
atomizadores (por ejemplo, el fijador para el cabello)
- Ciertas medicinas como la aspirina y otros
antiinflamatorios no esteroideos, o como los betabloqueantes no selectivos
- Los sulfatos presentes en alimentos y
bebidas
- Las infecciones de las vías respiratorias
superiores, como los resfriados
- El ejercicio (actividad física)
Otros problemas de salud, como la congestión
nasal, las sinusitis, la enfermedad por reflujo, el estrés
psicológico y la
apnea
del sueño, pueden dificultar el control del asma. Estos problemas de
salud necesitan tratamiento dentro del plan global de atención
médica del asma.
Cada persona experimenta el asma de manera
diferente. Es posible que algunos de los factores que hemos mencionado no lo
afecten a usted. Tal vez en la lista no aparezcan otros factores que sí
lo afectan. Dígale a su médico qué cosas parecen
empeorarle el asma.
¿Cómo se diagnostica el asma?
Su médico de atención primaria le
diagnosticará el asma con base en su historia clínica, el examen
médico y los resultados de las pruebas. Determinará además
el grado de intensidad del asma, es decir, si es intermitente, leve, moderada o
grave. Del grado de intensidad dependerá el tratamiento que usted debe
iniciar.
Es posible que tenga que ver a un especialista de
asma si:
- Necesita pruebas especiales para estar seguro de
que tiene asma.
- Ha tenido un ataque de asma que pudo haber sido
mortal.
- Necesita más de un tipo de medicina,
requiere dosis más altas de la medicina para controlar el asma o en
general se le dificulta controlar bien el asma.
- Está pensando en recibir tratamientos
contra las alergias.
Historia clínica
El médico puede preguntarle sobre sus
antecedentes familiares de asma y alergias. También puede preguntarle si
tiene síntomas de asma y cuándo y con qué frecuencia se
presentan. Dígale si sus síntomas parecen presentarse sólo
durante ciertas épocas del año o en ciertos lugares, o si
empeoran por la noche.
Es posible que el médico quiera saber
qué factores parecen precipitar sus síntomas o empeorarlos. Si
desea más información sobre lo que ocasiona los síntomas
del asma, consulte la sección "¿Cuáles son los signos y
síntomas del asma?"
El médico puede preguntarle si tiene
problemas de salud relacionados que puedan interferir con el control del asma.
Estos problemas pueden consistir en congestión nasal, sinusitis,
enfermedad por reflujo, estrés psicológico y
apnea
del sueño.
Examen médico
El médico le auscultará el pecho para
oír sus sonidos respiratorios y buscar indicios de asma o alergias.
Entre estos signos están las sibilancias, la congestión nasal o
la inflamación de las vías respiratorias nasales, así como
los problemas alérgicos de la piel, tales como el eccema.
Tenga en cuenta que usted puede tener asma aunque no
tenga estos signos el día en que el médico lo examine.
Pruebas diagnósticas
Prueba de
función pulmonar
El médico usará una prueba llamada
espirometría para ver cómo están funcionando sus pulmones.
Esta prueba mide cuánto aire puede entrar y sacar de los pulmones.
También mide qué tan rápidamente puede sacar el aire de
los pulmones. El médico también puede darle medicinas y luego
hacerle de nuevo la prueba para ver si los resultados han mejorado.
Si los resultados iniciales eran inferiores a los
normales y mejoraron con la medicina, y si su historia clínica muestra
características de síntomas de asma, es probable que el
diagnóstico apunte al asma.
Otras pruebas
El médico puede ordenarle otras pruebas si
necesita más información para llegar al diagnóstico. Estas
pruebas son:
- Pruebas de detección de alergias, para
averiguar si hay alérgenos que lo afecten.
- Una prueba para medir qué tan sensibles
son sus vías respiratorias. Esto se conoce como prueba de
provocación bronquial. Mediante espirometría, esta prueba mide
repetidamente el funcionamiento de sus pulmones durante la actividad
física o después de recibir dosis crecientes de aire frío
o de inhalar una sustancia química especial.
- Una prueba que revela si usted tiene otra
enfermedad que tiene los mismos síntomas del asma, como la enfermedad
por reflujo, la disfunción de las cuerdas vocales o la apnea del
sueño.
- Una radiografía de tórax o un
electrocardiograma (ECG). Estas pruebas servirán para averiguar si un
objeto extraño o alguna otra enfermedad está causando los
síntomas.
Cómo se diagnostica el asma en niños
pequeños
La mayoría de los niños que sufren
asma presentan los primeros síntomas antes de los 5 años. Sin
embargo, el asma puede ser difícil de diagnosticar en niños
pequeños (menores de 5 años). A veces puede ser difícil
determinar si un niño tiene asma o alguna otra enfermedad infantil,
porque los síntomas de ambas pueden parecerse.
Además, muchos niños pequeños
que presentan episodios de sibilancias cuando se resfrían o tienen
infecciones respiratorias no terminan teniendo asma después de los 6
años. Estos síntomas se pueden deber a que los bebés
tienen vías respiratorias más pequeñas que pueden
estrecharse aún más cuando hay un resfriado o una
infección respiratoria. Las vías respiratorias crecen a medida
que el niño crece, de modo que cuando éste se resfría ya
no presenta sibilancias.
Un niño pequeño que presenta
sibilancias con frecuencia cuando está resfriado o tiene infecciones
respiratorias tiene más probabilidades de sufrir asma si:
- Uno de los padres o ambos tienen asma.
- El niño presenta indicios de alergias,
incluida la enfermedad alérgica de la piel conocida como eccema.
- El niño tiene reacciones alérgicas
a distintos tipos de polen o a otros alérgenos que se transportan por el
aire.
- El niño presenta sibilancias cuando no
tiene un resfriado ni ninguna otra infección.
La forma más segura de diagnosticar el asma
es realizar una prueba del funcionamiento de los pulmones, revisar la historia
clínica y hacer un examen médico. Sin embargo, la prueba para el
funcionamiento de los pulmones es difícil de hacer en niños
menores de 5 años. Por eso los médicos deben basarse en la
historia clínica del niño, los signos y síntomas, y el
examen médico para hacer el diagnóstico. También pueden
ensayar medicinas para el asma durante un lapso de entre 4 y 6 semanas para ver
qué tan bien responde el niño.
¿Cómo se trata y se controla el
asma?
El asma es una enfermedad prolongada que no tiene
cura. El objetivo del tratamiento del asma es controlar la enfermedad. El buen
control del asma logrará lo siguiente:
- Prevenir los síntomas crónicos y
molestos, como la tos y la dificultad para respirar
- Disminuir la necesidad de usar medicinas de
alivio rápido (ver más adelante)
- Ayudarle a mantener los pulmones en buen
funcionamiento
- Permitirle mantener sus niveles normales de
actividad y dormir toda la noche
- Prevenir ataques de asma que lo obliguen a ir al
servicio de urgencias o lo hagan hospitalizarse para recibir tratamiento
Para lograr esta meta usted debe colaborar
activamente con su médico con el fin de controlar su asma o el asma de
su niño. Los niños de 10 años o másy los
más pequeños que puedan hacerlo también deben
participar activamente en el cuidado de su enfermedad.
Participar activamente en el control del asma
implica colaborar con el médico y con otros profesionales que forman
parte del equipo que lo atiende para crear y seguir un plan de acción
contra el asma. Esto significa evitar los factores que puedan provocar el asma
y tratar otros problemas de salud que puedan interferir con el control del
asma.
Un plan de acción contra el asma le sirve de
guía para tomarse sus medicinas correctamente, evitar los factores que
empeoren el asma, estar al tanto del nivel al que está controlada la
enfermedad, responder a las crisis de asma y buscar atención
médica de urgencias cuando sea necesario.
El asma se trata con dos tipos de medicinas:
medicinas de control a largo plazo y medicinas de alivio rápido. Las
medicinas de control a largo plazo sirven para disminuir la inflamación
de las vías respiratorias y prevenir los síntomas del asma. Las
medicinas de alivio rápido o "de rescate" alivian los síntomas de
asma que aparezcan.
El tratamiento inicial que usted reciba para el asma
dependerá de la gravedad de su enfermedad. El tratamiento de seguimiento
dependerá de qué tan bien esté funcionando su plan de
acción en cuanto a controlar los síntomas y prevenir los ataques
de asma.
El nivel de control del asma puede variar con el
tiempo y depender de cambios en el medio ambiente de la casa, la escuela o el
trabajo que puedan alterar la frecuencia a la que usted está expuesto a
los factores que le empeoran el asma. Es posible que el médico necesite
aumentarle la medicina si el asma no está controlada.
Por otra parte, si el asma está bien
controlada durante varios meses, el médico puede disminuirle la
medicina. Estos ajustes para aumentar o disminuir la medicina lo
ayudarán a mantener el mayor control posible con la menor cantidad
necesaria de medicina.
El tratamiento del asma en ciertos grupos, como los
niños, las mujeres embarazadas o las personas en las que el ejercicio
provoca el asma, deberá ajustarse para que se amolde a las necesidades
de estas personas.
Siga el plan de acción contra el asma
Usted puede colaborar con el médico para
crear un plan escrito de acción contra el asma para su caso particular.
El plan de acción muestra el tratamiento diario, es decir, qué
tipo de medicinas necesita y cuándo debe tomarlas. Explica
también cuándo hay que llamar al médico o ir al servicio
de urgencias.
Si su niño tiene asma, todas las personas que
lo cuidan deben estar enteradas del plan de acción. Se incluyen las
niñeras y las personas que trabajan en la guardería, la escuela o
el campamento al que el niño asista. Estas personas pueden ayudarle a su
hijo a seguir el plan de acción.
El Instituto Nacional del Corazón, los
Pulmones y la Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés) tiene en su sitio
web un ejemplo de un plan de acción:
Asthma
Action Plan (sólo en inglés).
Evite las cosas que le pueden empeorar el asma
Varias cosas corrientes pueden precipitar o empeorar
los síntomas del asma. Estas cosas se conocen también como
desencadenantes del asma. En cuanto usted sepa cuáles son estos
factores, podrá tomar medidas para controlar muchos de ellos. Si desea
más información sobre los desencadenantes del asma, consulte la
sección "¿Cuáles
son los signos y síntomas del asma?"
Por ejemplo, si la exposición al polen o a la
contaminación del aire le empeora el asma, trate de limitar el tiempo
que pasa al aire libre cuando haya altas concentraciones de estas sustancias
allí. Si el pelaje de los animales le precipita los síntomas de
asma, no tenga mascotas en su casa ni en su cuarto. En la página 2 del
plan de acción contra el asma (Asthma Action Plan) del NHLBI que
mencionamos anteriormente encontrará muchos
consejos
útiles para controlar las cosas que le empeoran el asma. (Esta
página sólo se encuentra disponible en inglés).
Si sus síntomas de asma están
claramente relacionados con alergias y usted no puede evitar la
exposición a esos alérgenos, el médico puede aconsejarle
que se aplique inyecciones desensibilizadoras para el alérgeno
específico que le precipita el asma. Tal vez tenga que ver a un
especialista si está pensando en aplicarse inyecciones
desensibilizadoras para alergias. Estas inyecciones pueden disminuir o prevenir
los síntomas del asma, pero no curan la enfermedad.
Varios problemas de salud pueden hacer que el asma
sea más difícil de controlar. Estos problemas pueden consistir en
congestión nasal, sinusitis, enfermedad por reflujo, estrés
psicológico y
apnea
del sueño. El médico también puede tratarlos.
Medicinas
Su médico tendrá en cuenta muchas
cosas cuando decida qué medicinas para el asma son más adecuadas
para usted. Por lo general, los médicos recetan las medicinas de una
manera gradual. Su médico verá qué tan bien funciona una
medicina en su caso y luego hará cambios de dosis o de medicina, si es
necesario.
Las medicinas para el asma se pueden tomar en forma
de pastillas, pero la mayoría de ellas se toman mediante un dispositivo
llamado inhalador. El inhalador le permite a la medicina llegar directamente a
los pulmones.
No todos los inhaladores se usan de la misma manera.
Pida que su médico y otros profesionales del equipo que lo atiende le
muestren la manera correcta de usar su inhalador. Pídales en cada
consulta que comprueben cómo está usando usted el inhalador.
Medicinas de control a largo plazo
La mayoría de las personas que tienen asma
necesitan tomar a diario medicinas de control a largo plazo para prevenir los
síntomas. Las medicinas a largo plazo que son más eficaces
disminuyen la inflamación de las vías respiratorias.
Estas medicinas se toman durante mucho tiempo para
evitar que los síntomas se presenten. No proporcionan un alivio
rápido de los síntomas.
Corticoesteroides inhalados. Los
corticoesteroides inhalados son las medicinas preferidas para el control del
asma a largo plazo. Estas medicinas proporcionan el control más eficaz a
largo plazo para aliviar la inflamación e hinchazón de las
vías respiratorias que provoca la sensibilidad a ciertas sustancias que
se inhalan.
Al reducir la inflamación se previene la
reacción en cadena que causa los síntomas del asma. La
mayoría de las personas que toman estas medicinas a diario dicen que
tanto la intensidad como la frecuencia de los síntomas disminuyen
considerablemente.
Por lo general, los corticoesteroides inhalados no
son peligrosos si se toman según las indicaciones del médico.
Estas medicinas son muy diferentes de los esteroides anabólicos ilegales
que algunos atletas usan. Los corticoesteroides inhalados no son adictivos,
aunque se tomen todos los días durante muchos años.
Sin embargo, como muchas otras medicinas, producen
efectos secundarios. La mayoría de los médicos están de
acuerdo en que los beneficios de tomar corticoesteroides inhalados y prevenir
los ataques de asma superan con mucho los riesgos de los efectos
secundarios.
Uno de los efectos secundarios frecuentes de los
corticoesteroides inhalados es una infección de la boca llamada
candidosis bucal o muguet. Usted puede usar un espaciador o
inhalocámara para evitar la candidosis bucal. El espaciador o
inhalocámara se acopla con el inhalador al tomar la medicina para evitar
que ésta caiga en la boca o en la parte posterior de la garganta.
Hable con el equipo de profesionales de salud que lo
atiende si tiene preguntas sobre cómo usar el espaciador o la
inhalocámara. Enjuagarse la boca con agua después de tomar los
corticoesteroides inhalados también puede disminuir el riesgo de
contraer candidosis bucal.
Si su asma es grave, es posible que tenga que tomar
corticoesteroides en forma líquida o de pastillas durante
períodos cortos para controlar el asma. Si estas medicinas se toman por
mucho tiempo elevan el riesgo de sufrir cataratas y osteoporosis. Las cataratas
consisten en empañamiento del cristalino del ojo. La osteoporosis es un
trastorno que debilita los huesos y aumenta las probabilidades de sufrir
fracturas.
El médico puede darle otra medicina de
control del asma a largo plazo con el fin de bajarle la dosis de
corticoesteroides. O es posible que le aconseje que tome calcio y vitamina D
para proteger los huesos.
Otras medicinas de control a largo
plazo. Entre otras medicinas de control a largo plazo están:
- Agonistas beta2 inhalados de
acción prolongada: Estas medicinas despejan las vías
respiratorias y se pueden sumar a los corticoesteroides inhalados en dosis
bajas para mejorar el control del asma. Los agonistas beta2
inhalados de acción prolongada no deben usarse solos.
- Modificadores de los leucotrienos: Estas
medicinas se toman por vía oral, es decir, por la boca. Ayudan a
bloquear la reacción en cadena que aumenta la inflamación de las
vías respiratorias.
- Cromolín y nedocromil: Estas medicinas
inhaladas también previenen la inflamación y se pueden usar para
tratar el asma moderada.
- Teofilina: Esta medicina se toma por vía
oral (por la boca) y ayuda a despejar las vías respiratorias.
Si el médico le receta una medicina de
control a largo plazo, tómela todos los días para controlar el
asma. Sus síntomas probablemente vuelvan a presentarse o empeoren si
usted deja de tomarse la medicina.
Las medicinas de control a largo plazo pueden tener
efectos secundarios. Pregúntele a su médico cuáles son
esos efectos y cómo debe detectarlos o evitarlos.
Medicinas de alivio rápido
Todas las personas que sufren asma necesitan una
medicina de alivio rápido para aliviar los síntomas que se
agudicen. Los agonistas beta2 inhalados de acción corta son
la primera alternativa para el alivio rápido.
Estas medicinas actúan rápidamente
para relajar los músculos tensos que rodean las vías
respiratorias cuando esté teniendo una crisis. Así las
vías respiratorias se despejan y el aire puede pasar por ellas.
Usted debe tomar su medicina de alivio rápido
en cuanto note los síntomas del asma. Si usa esta medicina más de
2 días por semana, hable con el médico sobre qué tan bien
controlada está el asma. Es posible que necesite hacer cambios en su
plan de acción.
Lleve a mano su inhalador de alivio rápido en
todo momento, por si lo necesita. Si su hijo tiene asma, asegúrese de
que tanto las personas encargadas de su cuidado como la escuela tengan las
medicinas de alivio rápido del niño. Estas personas deben
entender cuándo y cómo usar las medicinas y cuándo es
necesario buscar atención médica para el niño.
No debe usar las medicinas de alivio rápido
en lugar de las medicinas de control a largo plazo que le recetaron. Las
medicinas de alivio rápido no reducen la inflamación.
Esté al tanto del estado del asma
Para estar al tanto del estado del asma usted debe
llevar registros de los síntomas, determinar su valor de flujo
máximo con un flujómetro y hacerse chequeos periódicos
para la enfermedad.
Anote sus síntomas
Puede anotar sus síntomas de asma en un
diario para ver qué tan bien le están controlando el asma los
tratamientos.
El asma está bien controlada si:
- No tiene síntomas más de 2
días por semana y esos síntomas no lo despiertan más de 1
ó 2 noches al mes.
- Usted puede realizar todas sus actividades
normales.
- No tiene que tomar medicinas de alivio
rápido más de 2 días por semana.
- No sufre más de un ataque de asma al
año que le obligue a tomar costicoesteroides por vía oral.
- Su valor de flujo máximo no desciende por
debajo del 80 por ciento de su valor óptimo personal.
Si su asma no está bien controlada,
comuníquese con el médico. Es posible que éste tenga que
cambiar su plan de acción contra el asma.
Use un flujómetro
Este pequeño dispositivo manual muestra
qué tan bien sale el aire de sus pulmones. Usted sopla dentro del
aparato y éste le da una cifra, que es el valor de flujo máximo.
El valor muestra qué tan bien están funcionando los pulmones en
el momento de la prueba.
El médico le dirá cómo y
cuándo usar el flujómetro. También le
enseñará cómo tomarse las medicinas con base en el valor
de flujo máximo.
Es posible que el médico y otros
profesionales de salud del equipo que lo atiende le pidan que use el
flujómetro cada mañana y lleve un registro de los resultados.
Puede ser especialmente útil registrar los valores de flujo
máximo durante unas dos semanas antes de cada consulta médica y
llevar los resultados a la consulta.
Cuando le diagnostiquen el asma por primera vez es
importante averiguar cuál es su valor óptimo personal de flujo
máximo. Para hacerlo es necesario registrar el valor de flujo
máximo todos los días durante un período de entre 2 y 3
semanas cuando el asma esté bien controlada. El valor más alto
que obtenga durante este período es su valor óptimo personal.
Puede compararlo con valores futuros para saber si el asma está bajo
control.
El flujómetro puede alertarlo de que se
avecina un ataque de asma, incluso antes de que usted note los síntomas.
Si su flujo máximo desciende a un valor que muestre que su
respiración está empeorando, usted debe tomar sus medicinas de
alivio rápido en la forma en que su plan de acción lo indique.
Luego puede usar el flujómetro para ver qué tan bien actuó
la medicina.
Hágase chequeos para el asma
Cuando comience el tratamiento para el asma
tendrá que ir al médico con una frecuencia que puede oscilar
entre cada 2 semanas y cada 6 semanas. En cuanto el asma esté
controlada, el médico puede querer verlo con una frecuencia de entre una
vez al mes y dos veces al año.
Durante estos chequeos el médico o la
enfermera le preguntarán si ha tenido un ataque de asma desde la
última consulta o si ha habido cambios en los síntomas o en los
valores de flujo máximo. También le preguntarán sobre sus
actividades diarias. Así podrán evaluar el nivel de control del
asma.
El médico o la enfermera le
preguntarán además si tiene problemas o inquietudes respecto a
tomarse sus medicinas o a seguir el plan de acción contra el asma.
Según las respuestas que dé a estas preguntas, el médico
puede cambiarle la dosis de su medicina o darle una medicina nueva.
Si su control de la enfermedad es muy bueno, tal vez
pueda tomar menos medicina. El objetivo es usar la mínima cantidad
necesaria de medicina para controlar el asma.
Atención de urgencia
La mayoría de las personas que tienen asma,
incluidos muchos niños, pueden controlar sin peligro sus síntomas
siguiendo los pasos para crisis de asma que aparecen en el plan de
acción. Sin embargo, es posible que usted necesite atención
médica. Llame al médico y pregúntele qué debe hacer
si:
- Sus medicinas no le alivian un ataque de
asma.
- Su valor de flujo máximo es menos de la
mitad de su valor óptimo personal.
Llame al 9-1-1 y solicite una ambulancia para que lo
lleve al servicio de urgencias del hospital más cercano si:
- Le cuesta trabajo caminar y hablar porque tiene
dificultad para respirar.
- Tiene los labios o las uñas morados.
En el hospital lo observarán atentamente y le
darán oxígeno y más medicinas. También le
darán dosis más altas de las medicinas que toma en su casa. Este
tratamiento puede salvarle la vida.
Tratamiento del asma en grupos especiales de
personas
Los tratamientos que se describen en esta
sección se aplican por lo general a todas las personas con asma. Sin
embargo, algunos aspectos del tratamiento son diferentes en las personas que
pertenecen a ciertos grupos de edad o en quienes tienen necesidades
especiales.
Los niños
El asma es difícil de diagnosticar en
niños menores de 5 años. Por eso es difícil saber si los
niños pequeños que presentan sibilancias o tienen otros
síntomas de asma se beneficiarán de tomar medicinas de control a
largo plazo. (Las medicinas de alivio rápido tienden a aliviar las
sibilancias en niños pequeños, ya sea que tengan asma o no).
Los médicos usan medicinas de control a largo
plazo para tratar a los bebés y niños pequeños que tienen
síntomas de asma si la evaluación de salud para niños
asmáticos indica que los síntomas son persistentes y que
probablemente persistirán después de los 6 años. (Si desea
más información, consulte la sección
"¿Cómo se diagnostica el
asma?")
Los corticoesteroides inhalados son el tratamiento
preferido para los niños pequeños. El montelukast o el
cromolín son otras alternativas. El tratamiento se puede administrar por
un período de prueba que puede durar entre 1 mes y 6 semanas. Por lo
general el tratamiento se suspende si durante ese tiempo no se observan
beneficios y si el médico y los padres están seguros de que la
medicina se usó adecuadamente.
Los corticoesteroides inhalados posiblemente puedan
retrasar el crecimiento de los niños a cualquier edad. Si se presenta
este retraso del crecimiento, casi siempre se nota en los primeros meses de
tratamiento. Además, es leve y no empeora con el tiempo. El asma mal
controlada puede disminuir también la velocidad a la que un niño
crece.
La mayoría de los expertos creen que los
beneficios de los corticoesteroides inhalados para niños que los
necesitan para el control del asma superan con mucho el riesgo de retraso del
crecimiento.
Las personas mayores
Es posible que los médicos tengan que ajustar
el tratamiento del asma en las personas mayores que tomen ciertas medicinas,
como betabloqueantes, antiinflamatorios, aspirina y otros analgésicos.
Estos fármacos pueden impedir que las medicinas para el asma
actúen de la manera adecuada y pueden empeorar los síntomas.
No olvide contarle a su médico sobre todas
las medicinas que toma, incluso las de venta sin receta.
En las personas mayores se puede presentar
debilitamiento de los huesos por el uso de corticoesteroides inhalados,
especialmente si las dosis de éstos son altas. Pregúntele a su
médico si debe tomar calcio y pastillas de vitamina D, y qué
otras cosas debe hacer para mantener fuertes los huesos.
Las mujeres embarazadas
Las mujeres embarazadas que tienen asma necesitan
controlar la enfermedad para garantizar un buen suministro de oxígeno
para su bebé. Un mal control del asma aumenta las probabilidades de que
el bebé nazca prematuramente y tenga bajo peso al nacer. El mal control
del asma puede incluso poner en peligro la vida del bebé.
Se ha demostrado en estudios que es menos peligroso
tomar medicinas para el asma durante el embarazo que arriesgarse a tener un
ataque de asma.
Hable con el médico si tiene asma y
está embarazada o piensa quedar embarazada. Su nivel de control de asma
puede mejorar o empeorar durante el embarazo. El equipo de profesionales de
salud que la atienden comprobará a menudo su control del asma y
ajustará el tratamiento cuando sea necesario.
Las personas en las que los síntomas del
asma se presentan durante la actividad física
La actividad física forma parte importante de
un estilo de vida saludable. Los adultos necesitan actividad física para
mantener una buena salud. Los niños la necesitan para crecer y
desarrollarse.
Sin embargo, en muchas personas la actividad
física puede precipitar los síntomas del asma. Si esto le sucede
a usted o a su niño, pregúntele al médico cuáles
son las formas más adecuadas de controlar el asma para seguir siendo
activo.
Las siguientes medicinas pueden prevenir los
síntomas de asma que se deben a la actividad física:
- Agonistas beta2 de acción corta
(medicinas de alivio rápido): Se toman poco antes de iniciar la
actividad física. El efecto puede durar 2 ó 3 horas y prevenir
los síntomas relacionados con el ejercicio en la mayoría de las
personas que las toman.
- Agonistas beta2 de acción
prolongada: Pueden tener un efecto protector hasta por 12 horas. Sin embargo,
si se usan a diario ya no proporcionarán hasta 12 horas de
protección. Además, su uso frecuente para realizar actividad
física puede indicar que el asma está mal controlada.
- Modificadores de los leucotrienos: Estas
pastillas se toman varias horas antes de la actividad física. Sirven
para aliviar los síntomas del asma provocados por la actividad
física en hasta la mitad de las personas que las toman.
- Cromolín o nedocromil: Estas medicinas se
toman poco antes de la actividad física para controlar los
síntomas de asma.
- Medicinas de control a largo plazo: Los
síntomas frecuentes o intensos provocados por la actividad física
pueden indicar que el asma está mal controlada y que es necesario
comenzar a tomar medicinas de control a largo plazo que reduzcan la
inflamación o aumentar la dosis de éstas, si ya las está
tomando. Esto evitará que se presenten síntomas relacionados con
el ejercicio.
También puede ser útil prepararse para
la actividad física con un período de calentamiento. Es posible
que le convenga usar una mascarilla o una bufanda sobre la boca cuando haga
ejercicio si el tiempo está frío.
Si usa las medicinas para el asma como el
médico lo indique, podrá participar en cualquier actividad
física o deporte que usted elija.
Personas que van a someterse a cirugía
El asma puede aumentar el riesgo de presentar
problemas durante una cirugía y después de ésta. Por
ejemplo, el hecho de que le pasen un tubo por la garganta puede causarle un
ataque de asma.
Avísele al cirujano que tiene asma cuando
vaya a verlo por primera vez. El cirujano puede tomar medidas para disminuir
los riesgos, por ejemplo, dándole medicinas para el asma antes de la
cirugía o durante la misma.
¿Cómo se puede prevenir el asma?
En la actualidad no existe nada para evitar que el
asma se presente por primera vez. Sin embargo, usted puede tomar medidas para
controlar la enfermedad y prevenir los síntomas.
- Aprenda sobre el asma y cómo se puede
controlar.
- Siga el plan de acción contra el asma que
le dieron por escrito. (El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones
y la Sangre tiene en su sitio web un ejemplo de un plan de acción:
Asthma
Action Plan [sólo en inglés]).
- Use las medicinas como lo indique el
médico.
- Identifique y evite en la medida de lo posible
las cosas que le empeoren el asma.
- Esté al tanto de sus síntomas de
asma y del grado de control en que se encuentra la enfermedad.
- Hágase chequeos periódicos para el
asma.
Si desea saber más detalles sobre cómo
prevenir los síntomas y los ataques de asma, consulte la sección
"¿Cómo se trata y se controla el
asma?"
Vivir con asma
El asma es una enfermedad prolongada que requiere
atención a largo plazo. El tratamiento exitoso del asma exige que usted
desempeñe un papel activo en su atención y siga el plan de
acción.
Aprenda cómo controlar el asma
Prepare con su médico un plan de
acción contra el asma. Este plan le servirá para tomar sus
medicinas de manera adecuada, identificar los desencadenantes del asma (las
cosas que le precipitan el asma) y controlar la enfermedad si los
síntomas empeoran. Los niños de 10 años o más
o los más pequeños, si pueden manejar la
situación deben participar en la creación y el seguimiento
de su plan de acción contra el asma.
La mayoría de las personas con asma pueden
controlar exitosamente sus síntomas en casa al seguir su plan de
acción y hacerse chequeos periódicos. Sin embargo, es importante
saber cuándo buscar atención médica de urgencia.
Aprenda cómo usar sus medicinas
correctamente. Si toma medicinas inhaladas debe practicar en el consultorio del
médico cómo usar el inhalador. Si toma medicinas para control a
largo plazo, tómelas todos los días como lo haya indicado el
médico.
Lleve un registro de los síntomas del asma
para ver qué tan bien controlada está la enfermedad. Puede usar
también un flujómetro para medir y registrar qué tan bien
funcionan sus pulmones.
Es posible que el médico le pida que mantenga
un registro diario de sus síntomas o de sus resultados con el
flujómetro durante un par de semanas antes de cada consulta, y que lleve
los datos a la consulta. (Si desea más información sobre el uso
del flujómetro, consulte la sección
"¿Cómo se trata y se controla el
asma?")
Estos pasos le servirán para saber con el
tiempo qué tan bien está controlando el asma. Así
podrá detectar los problemas a tiempo y prevenir o aliviar los ataques
de asma. Registrar sus síntomas y los resultados del flujómetro
para mostrárselos a su médico le servirá a éste
para decidir si es necesario ajustar el tratamiento.
Atención continua
Vaya a chequeos periódicos del asma para que
el médico pueda evaluar el grado de control del asma y hacer ajustes en
el tratamiento, si es necesario. No olvide que el objetivo principal del
tratamiento del asma es lograr el mejor control de la enfermedad con la
mínima cantidad de medicina. Para esto puede ser necesario hacer ajustes
frecuentes en sus tratamientos.
Avísele de inmediato al equipo de
profesionales que lo atiende si le está costando trabajo seguir su plan
de acción o si dicho plan no está funcionando bien. Ellos le
ayudarán a ajustar el plan para que se amolde mejor a sus
necesidades.
Busque tratamiento para otros problemas de salud que
puedan interferir con el control del asma.
Esté atento a los signos de que el asma
está empeorando
El asma puede estar empeorando si:
- Los síntomas comienzan a presentarse con
más frecuencia, son más intensos o lo incomodan por la noche y le
interrumpen el sueño.
- Usted está limitando sus actividades
normales y faltando a la escuela o al trabajo a causa del asma.
- Su valor de flujo máximo es bajo en
comparación con el valor óptimo que ha tenido o varía
mucho de un día a otro.
- Parece que las medicinas para el asma ya no
actúan bien.
- Tiene que usar el inhalador de alivio
rápido con más frecuencia. Si está usando la medicina de
alivio rápido más de 2 días por semana, el asma no
está bien controlada.
- Usted debe ir al servicio de urgencias o al
médico porque ha tenido un ataque de asma.
Vaya al médico si tiene alguno de estos
signos. Es posible que el médico tenga que cambiarle las medicinas o
tomar otras medidas para controlarle el asma.
Colabore con el equipo de profesionales que lo
atiende y participe activamente en su atención. Así podrá
controlar el asma para que no interfiera con sus actividades ni le afecte la
vida.
Puntos clave
- El asma es una enfermedad crónica (a largo
plazo) de los pulmones que inflama y estrecha las vías respiratorias,
haciéndolas más reactivas a ciertas sustancias que se inhalan. No
se sabe cuál es la causa exacta del asma.
- El asma afecta a personas de todas las edades,
pero por lo general comienza en la infancia. En los Estados Unidos hay
más de 22 millones de personas con asma comprobada. Casi 6 millones de
estas personas son niños.
- El asma causa períodos repetidos de
sibilancias (silbidos al respirar), presión en el pecho,
sensación de falta de aliento y tos. Con frecuencia la tos se presenta
por la noche o temprano en la mañana.
- A veces los síntomas son leves y
desaparecen espontáneamente o después de un tratamiento
mínimo con una medicina para el asma. Otras veces siguen empeorando.
Cuando los síntomas se vuelven más intensos o aparecen más
síntomas, se dice que hay un ataque de asma.
- Es importante tratar los síntomas del asma
en cuanto se presentan. Así se evita que empeoren y causen un ataque de
asma grave. Los ataques de asma graves pueden requerir atención de
urgencias y pueden causar la muerte.
- Su médico le diagnosticará el asma
con base en su historia clínica, el examen médico y los
resultados de las pruebas. El asma es difícil de diagnosticar en
niños menores de 5 años.
- No existe cura para el asma. Esta es una
enfermedad prolongada que requiere atención a largo plazo. El
tratamiento exitoso del asma exige que usted desempeñe un papel activo
en su atención. Aprenda cómo controlar el asma, reciba
atención constante y esté atento a los signos que indiquen que su
enfermedad está empeorando.
- El objetivo del tratamiento de asma es controlar
la enfermedad siguiendo el plan de acción que se creó con el
médico, tomando las medicinas como se le indicó, aprendiendo
qué cosas empeoran el asma y tomando medidas para evitar exponerse a
ellas, manteniéndose al tanto de su nivel de control del asma y
reaccionando rápidamente frente a los síntomas de
empeoramiento.
- El asma se trata con dos tipos de medicinas:
medicinas de control a largo plazo y medicinas de alivio rápido. Muchas
de estas medicinas se toman con un dispositivo llamado inhalador. Este
dispositivo le permite a la medicina llegar directamente a los pulmones.
- Los tipos de medicinas y la cantidad de ellas que
usted necesita para tratar el asma dependen de qué tan bien controlada
esté la enfermedad cuando usted esté siguiendo al pie de la letra
el plan de acción. Esto puede cambiar con el tiempo.
- Si le cuesta trabajo caminar y hablar porque
siente que no puede respirar o si tiene los labios o las uñas morados,
llame al 9-1-1 y solicite una ambulancia para que lo lleve al servicio de
urgencias del hospital más cercano.
- Lleve un registro de los síntomas para
estar al tanto del estado del asma, por medio de un flujómetro y de
chequeos periódicos para la enfermedad. Avísele al médico
si el asma está empeorando.
- Algunos aspectos del tratamiento son diferentes
en las personas que pertenecen a ciertos grupos de edad o en quienes tienen
necesidades especiales. Si desea información sobre el tratamiento en
personas de grupos especiales, consulte la sección
"¿Cómo se trata y se controla el
asma?"
- La mayoría de las personas que tienen asma
pueden controlar la enfermedad. Tienen pocos síntomas o no tienen
ninguno y pueden vivir una vida activa y normal.
Enlaces a otras fuentes de información sobre
el asma
Recursos del NHLBI (en español)
Recursos del NHLBI (solo en inglés)
Recursos que no pertenecen al NHLBI (en
español)
Estudios clínicos (solo en
inglés)
|