El ataque cardíaco (también llamado infarto o ataque al corazón) se produce si se obstruye de repente el flujo de sangre rica en oxígeno que llega a una sección del músculo cardíaco. Si el flujo de sangre no se restablece rápidamente, esa sección del músculo cardíaco (o músculo del corazón) comienza a morir.
Los ataques cardíacos están entre las principales causas de muerte de hombres y mujeres en los Estados Unidos. Afortunadamente, existen tratamientos excelentes para los ataques cardíacos. Estos tratamientos pueden salvar vidas y prevenir discapacidades.
El tratamiento del ataque cardíaco es más eficaz cuando se administra inmediatamente después de que se presentan los síntomas. Si cree que usted o alguien más está teniendo un ataque cardíaco, llame de inmediato al 9-1-1.
Casi siempre los ataques cardíacos se presentan como resultado de la enfermedad coronaria, que también se conoce como enfermedad de las arterias coronarias. En esta enfermedad, un material graso llamado placa se deposita dentro de las arterias coronarias, que son las arterias que suministran sangre rica en oxígeno al corazón.
Cuando la placa se deposita en las arterias se produce una afección llamada aterosclerosis. El depósito de placa ocurre en el transcurso de muchos años.
Con el tiempo, una zona de la placa se puede romper dentro de una arteria, haciendo que se forme un coágulo de sangre sobre la superficie de la placa. Si el coágulo crece lo suficiente, puede bloquear en su mayor parte o en su totalidad el flujo de sangre que pasa por la arteria.
Si el bloqueo no recibe tratamiento rápido, la parte del músculo cardíaco alimentada por la arteria comienza a morir. El tejido cardíaco sano es remplazado por una cicatriz. Es posible que la lesión del corazón no sea obvia o que cause problemas graves o de larga duración.

La figura A muestra un corazón con músculo cardíaco muerto a causa de un ataque cardíaco. La figura B es un corte transversal de una arteria coronaria con depósito de placa y un coágulo de sangre.
Una causa menos común del ataque cardíaco es un espasmo intenso (contracción) de una arteria coronaria. El espasmo interrumpe el flujo de sangre por la arteria. Pueden presentarse espasmos en arterias coronarias que no están afectadas por aterosclerosis.
Los ataques cardíacos se pueden asociar con problemas graves de salud o pueden provocar ese tipo de problemas. Entre esos problemas graves se encuentran la insuficiencia cardíaca y las arritmias que pueden ser mortales.
La insuficiencia cardíaca es una enfermedad en la que el corazón no puede bombear suficiente sangre para satisfacer las necesidades del organismo. Las arritmias son latidos irregulares del corazón. La fibrilación ventricular es una arritmia grave que puede causar la muerte si el paciente no recibe tratamiento rápidamente.
Reaccionar de inmediato a la primera señal de síntomas de un ataque cardíaco le puede salvar la vida y limitar el daño que sufrirá el corazón. El tratamiento actúa mejor cuando se inicia inmediatamente después de que se presentan los síntomas.
Los síntomas del ataque cardíaco comprenden:
Entre los síntomas pueden presentarse también dificultad para dormir, cansancio y falta de energía.
Si cree que usted o alguien más puede estar teniendo un ataque cardíaco, llame al 9-1-1 de inmediato. El tratamiento rápido le puede salvar la vida.
No conduzca al hospital ni deje que otra persona lo lleve en auto. Llame a una ambulancia para que el personal médico pueda iniciar, de camino al servicio de urgencias, el tratamiento que podría salvarle la vida. Tome una pastilla de nitroglicerina si su médico le ha recetado este tipo de tratamiento.
Cada año, cerca de 1.2 millones de personas que viven en los Estados Unidos tienen ataques cardíacos y muchas de ellas mueren. La enfermedad coronaria, que a menudo provoca ataques cardíacos, es la causa principal de muerte de hombres y mujeres en los Estados Unidos.
Muchas personas más podrían sobrevivir o recuperarse mejor de un ataque cardíaco si recibieran ayuda más pronto. De las personas que mueren de un ataque cardíaco, aproximadamente la mitad fallece en la hora siguiente a la aparición de los primeros síntomas y antes de llegar al hospital.
El ataque cardíaco ocurre si el flujo de sangre rica en oxígeno que llega a una sección del músculo cardíaco o músculo del corazón se bloquea de repente. La mayoría de los ataques cardíacos se presentan a consecuencia de la enfermedad coronaria.
La enfermedad coronaria consiste en el depósito de una sustancia grasa llamada placa en el interior de las arterias coronarias. Estas arterias llevan sangre rica en oxígeno al corazón.
Cuando la placa se deposita en las arterias, se produce una afección llamada aterosclerosis.
Con el tiempo, una zona de la placa se puede romper dentro de una arteria, haciendo que se forme un coágulo de sangre sobre la superficie de la placa. Si el coágulo crece lo suficiente, puede bloquear en su mayor parte o en su totalidad el flujo de sangre que pasa por la arteria.
Si el bloqueo no recibe tratamiento rápido, la parte del músculo cardíaco alimentada por la arteria comienza a morir. El tejido cardíaco sano es remplazado por una cicatriz. Es posible que la lesión del corazón no sea obvia o que cause problemas graves o de larga duración.
Una causa menos común del ataque cardíaco es un espasmo intenso (contracción) de una arteria coronaria. El espasmo interrumpe el flujo de sangre por la arteria. Pueden presentarse espasmos en arterias coronarias que no están afectadas por aterosclerosis.
No siempre se sabe con certeza qué causa el espasmo de una arteria coronaria, pero puede tener relación con:
La siguiente secuencia animada muestra cómo el depósito de placa o un espasmo de una arteria coronaria pueden causar un ataque cardíaco. Pulse en el botón "Iniciar" para verla. Cada ilustración está acompañada de explicaciones escritas y verbales. Use los botones de la esquina inferior derecha para hacer una pausa, reanudar o volver a ver la secuencia desde el principio, o use la barra de desplazamiento que se encuentra debajo de los botones para pasar de una imagen a otra.
La secuencia animada muestra cómo el bloqueo del flujo de sangre en una arteria coronaria puede causar un ataque cardíaco.
Ciertos factores de riesgo hacen que sea más probable que usted sufra de enfermedad coronaria y tenga un ataque cardíaco. Usted puede controlar muchos de estos factores de riesgo.
Los principales factores de riesgo del ataque cardíaco que se pueden controlar son:
Algunos de estos factores de riesgo —como la obesidad, la presión arterial alta y el azúcar alto en la sangre— tienden a presentarse juntos. Esto se conoce como síndrome metabólico.
Si desea más información acerca de los factores de riesgo que forman parte del síndrome metabólico, consulte el artículo "Metabolic Syndrome" (en inglés solamente) en los Temas de salud del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI, por su sigla en inglés).
Los factores de riesgo del ataque cardíaco que no se pueden controlar son:
No todos los ataques cardíacos comienzan con el dolor repentino y abrumador del pecho que se muestra en la televisión o las películas. Por ejemplo, la tercera parte de los pacientes de un estudio que tuvieron ataques cardíacos no presentaron dolor en el pecho. Estos pacientes eran, por lo general, de edad avanzada, de sexo femenino o diabéticos.
Los signos y síntomas que indican un ataque cardíaco no son iguales en todas las personas. Muchos ataques cardíacos comienzan lentamente, con dolor o molestias leves. Algunas personas no tienen síntomas. Los ataques cardíacos que se presentan sin ningún síntoma o con síntomas muy leves se conocen como ataques cardíacos silenciosos o que no causan síntomas.
El síntoma más frecuente del ataque cardíaco consiste en dolor o molestias en el pecho. Esto abarca dolor o molestias nuevas o cambios en las características del dolor o las molestias existentes.
La mayoría de los ataques cardíacos se presentan con molestias en el centro o el lado izquierdo del pecho, que a menudo duran más de unos pocos minutos o desaparecen y vuelven a aparecer. Las molestias pueden sentirse como presión incómoda, opresión, sensación de llenura o dolor. La sensación puede ser leve o intensa.
A veces el dolor de un ataque cardíaco se parece a la indigestión o a la acidez estomacal.
Los síntomas de angina pueden parecerse a los de un ataque cardíaco. La angina es un dolor en el pecho que se presenta en personas que tienen enfermedad coronaria, especialmente cuando realizan una actividad física. El dolor de la angina casi siempre dura solo unos minutos y desaparece al descansar.
El dolor o las molestias en el pecho que no desaparecen o cuyas características cambian (por ejemplo, que ocurren con más frecuencia o que se presentan durante el descanso) pueden ser un signo de un ataque cardíaco.
Todo dolor en el pecho debe ser evaluado por un médico.
Otros signos y síntomas de un ataque cardíaco consisten en la aparición de:
No todas las personas que tienen un ataque cardíaco tienen síntomas típicos. Si usted ya ha tenido un ataque cardíaco, es posible que no tenga los mismos síntomas la segunda vez. Sin embargo, algunas personas pueden tener una serie de síntomas que se repiten.
Cuantos más signos y síntomas tenga, más probable será que le esté dando un ataque cardíaco.
Los signos y síntomas de un ataque cardíaco pueden presentarse de repente, pero también pueden aparecer lentamente, desde horas, días e incluso semanas antes del ataque.
Conozca los signos de alerta del ataque cardíaco para que pueda buscar cuanto antes tratamiento para usted o para la persona que tenga el ataque. Cuanto más pronto obtenga ayuda de urgencias, menos daño sufrirá el corazón.
Llame al 9-1-1 de inmediato para solicitar ayuda si cree que usted o alguien más está teniendo un ataque cardíaco. También debe llamar a pedir ayuda si el dolor en el pecho no desaparece como sucede por lo general cuando toma la medicina que le recetaron para la angina.
No conduzca al hospital ni deje que otra persona lo lleve en auto. Llame a una ambulancia para que, de camino hacia el servicio de urgencias, el personal médico pueda iniciar el tratamiento que podría salvarle la vida.
El médico diagnosticará el ataque cardíaco con base en los signos y síntomas del paciente, sus antecedentes médicos personales y familiares, y los resultados de unas pruebas.
El electrocardiograma es una prueba sencilla e indolora que detecta y registra la actividad eléctrica del corazón. La prueba muestra qué tan rápido late el corazón y con qué ritmo lo hace (uniforme o irregular). También registra la intensidad y la sincronización de los impulsos eléctricos a medida que pasan por cada parte del corazón.
El electrocardiograma puede mostrar signos de daños en el corazón a consecuencia de la enfermedad coronaria y puede revelar signos de un ataque cardíaco anterior o en curso.
Durante un ataque cardíaco las células del músculo cardíaco mueren y liberan proteínas en la sangre. Existen pruebas de sangre para medir la cantidad de estas proteínas en la sangre. La presencia de estas proteínas en la sangre en concentraciones superiores a las normales indica un ataque cardíaco.
Entre las pruebas de sangre que se usan con frecuencia están la troponina, la CK (creatinaquinasa), la CK-MB (fracción MB de la creatinaquinasa) y las pruebas de mioglobina sérica. A menudo las pruebas de sangre se repiten para ver los cambios de estas sustancias a través del tiempo.
La angiografía coronaria es una prueba en la que se usa un medio de contraste y rayos X especiales para mostrar el interior de las arterias coronarias. A menudo se realiza durante un ataque cardíaco para poder ubicar los bloqueos de las arterias coronarias.
El médico usa un procedimiento llamado cateterismo cardíaco para introducir el medio de contraste en las arterias coronarias.
Un tubo delgado y flexible llamado catéter se inserta en un vaso sanguíneo del brazo, la ingle (la parte superior del muslo) o el cuello. El tubo se hace avanzar hasta el interior de las arterias coronarias y el medio de contraste se libera en el torrente sanguíneo.
Mientras el medio de contraste fluye por las arterias coronarias se toman unas radiografías especiales. El medio de contraste le permite al médico estudiar el flujo de sangre que pasa por el corazón y los vasos sanguíneos.
Si el médico encuentra un bloqueo, puede recomendar un procedimiento llamado angioplastia para restablecer el flujo de sangre por la arteria bloqueada. A veces se pone dentro de la arteria una endoprótesis vascular (stent), que es un tubito de malla, para prevenir bloqueos después del procedimiento.
El tratamiento temprano del ataque cardíaco puede prevenir o limitar las lesiones del músculo cardíaco. Actuar con rapidez, apenas aparecen los primeros síntomas del ataque cardíaco, le puede salvar la vida. El personal médico puede iniciar el diagnóstico y el tratamiento incluso antes de que usted llegue al hospital.
Por lo general, ciertos tratamientos se inician de inmediato si se sospecha un ataque cardíaco, incluso antes de que se confirme el diagnóstico. Entre ellos están:
En cuanto se confirma el diagnóstico de un ataque cardíaco o se tienen sólidas sospechas de que este es el caso, los médicos inician tratamientos para intentar restablecer lo más pronto posible el flujo de sangre que llega al corazón. Los dos tratamientos principales consisten en trombolíticos (medicinas que disuelven los coágulos) y en la angioplastia, que es un procedimiento para destapar las arterias coronarias bloqueadas.
Los trombolíticos son medicinas que disuelven los coágulos que bloquean las arterias coronarias. Para que sean más eficaces, deben administrarse en las horas siguientes al inicio de los síntomas. En condiciones ideales, deben administrarse lo antes posible.
Este procedimiento, que no es quirúrgico, destapa las arterias coronarias bloqueadas o estrechadas. También se conoce como intervención coronaria percutánea.
Durante la angioplastia se introduce por un vaso sanguíneo un tubo delgado y flexible hasta llegar a la arteria coronaria bloqueada o estrechada. El catéter tiene un globo u otro tipo de dispositivo en el extremo.
Cuando está en el lugar indicado, el globo se infla para empujar la placa contra la pared de la arteria. Así se restablece el flujo de sangre por la arteria.
Durante la angioplastia el médico puede poner dentro de la arteria un tubito de malla llamado endoprótesis vascular (stent) que impide que la arteria se bloquee de nuevo en los meses o años posteriores a la angioplastia.
Si desea más información, consulte el artículo titulado "Angioplastia" de los Temas de salud.
También se pueden administrar medicinas para aliviar el dolor y la ansiedad, para el tratamiento de las arritmias (que a menudo se presentan durante un ataque cardíaco) o para bajar el colesterol (estas medicinas se llaman estatinas).
La revascularización coronaria (conocida también como bypass coronario) también puede emplearse para el tratamiento del ataque cardíaco. Durante esta intervención, el cirujano retira del cuerpo una arteria o una vena sana y luego la conecta o injerta en la arteria coronaria bloqueada.
La arteria o vena injertada forma una derivación (es decir, un atajo) que evita la parte bloqueada de la arteria coronaria. Esto proporciona una nueva ruta para el flujo sanguíneo que llega al músculo cardíaco.
Si desea más información, consulte el artículo de los Temas salud titulado "Coronary Artery Bypass Grafting" (en inglés solamente).
La mayoría de las personas que sufren un ataque cardíaco pasan varios días en el hospital. Al salir del hospital, el tratamiento no termina. En casa, el tratamiento puede consistir en tomar medicinas todos los días y en someterse a rehabilitación cardíaca. Es posible que el médico le diga que se aplique la vacuna contra la gripe y contra el neumococo cada año.
También puede recomendarle que haga cambios en su estilo de vida, como consumir una alimentación saludable, realizar actividad física, mantener un peso saludable y dejar de fumar. Al tomar estas medidas puede disminuir sus probabilidades de sufrir otro ataque cardíaco.
Su médico puede recomendarle que se someta a rehabilitación cardíaca para que se recupere del ataque cardíaco y evite que le repita. Casi todas las personas que han tenido un ataque cardíaco se pueden beneficiar de la rehabilitación.
La rehabilitación cardíaca es un programa que se realiza con supervisión médica y que puede mejorar la salud y el bienestar de las personas que tienen problemas del corazón.
El equipo de rehabilitación cardíaca puede estar compuesto por médicos, enfermeras, especialistas en ejercicio, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, nutricionistas y psicólogos u otros especialistas en salud mental.
La rehabilitación cardíaca consta de dos partes:
Si desea más información, consulte el artículo "Cardiac Rehabilitation" (en inglés solamente) en los Temas de salud.
La disminución de los factores de riesgo de la enfermedad coronaria puede servir para prevenir un ataque cardíaco. (Si desea más información sobre los factores de riesgo, consulte el apartado: "¿Quiénes corren el riesgo de sufrir un ataque cardíaco?").
Incluso si usted ya sufre de enfermedad coronaria, puede tomar medidas para disminuir el riesgo de sufrir un ataque cardíaco. Estas medidas consisten en llevar un estilo de vida saludable para el corazón y en recibir atención médica continua.
Una alimentación saludable forma parte importante de un estilo de vida saludable para el corazón. Una alimentación saludable contiene variedad de frutas, verduras y cereales integrales. También contiene carnes magras, pollo, pescado, frijoles, leche descremada o semidescremada y productos lácteos descremados o semidescremados. Una alimentación saludable contiene cantidades bajas de grasas saturadas, grasas trans, colesterol, sodio (sal) y azúcar añadida.
Si desea más información sobre cómo consumir una alimentación saludable, visite el sitio web Aim for a Healthy Weight (en inglés solamente) y consulte los folletos "Your Guide to a Healthy Heart" y "Your Guide to Lowering Your Blood Pressure With DASH" (en inglés solamente) del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre.
Si tiene sobrepeso o es obeso, colabore con su médico en el diseño de un plan razonable que le permita bajar de peso y que consista en dieta y actividad física. El control del peso le ayudará a controlar los factores de riesgo de la enfermedad coronaria y del ataque cardíaco.
Realice tanta actividad física como le sea posible. La actividad física puede mejorar su forma física y su salud. Pregúntele a su médico que tipos de actividad física puede realizar sin peligro.
Si desea más información acerca de la actividad física, consulte el artículo "La actividad física y el corazón", de los Temas de salud, y el folleto "Your Guide to Physical Activity and Your Heart" del NHLBI.
Si fuma, deje de hacerlo. El hábito de fumar puede elevar su riesgo de sufrir tanto la enfermedad coronaria como un ataque cardíaco. Pregúntele a su médico acerca de programas y productos que puedan ayudarle a dejar ese hábito. Además, evite el humo de otros fumadores. Si desea más información sobre cómo dejar de fumar, consulte el artículo "Smoking and Your Heart" (en inglés solamente) en los Temas de salud.
El tratamiento de los problemas de salud que puedan propiciar un ataque cardíaco también puede disminuir el riesgo de sufrir un ataque. Entre estos problemas están:
Asegúrese de tener un plan de emergencia por si usted o una de las personas de su familia tiene un ataque cardíaco. Esto es muy importante si corre un riesgo alto de sufrir un ataque cardíaco o si ya ha tenido uno. (El NHLBI ofrece un plan de emergencia [en inglés] por si se presenta un ataque cardíaco.)
Pregúntele al médico sobre los signos y síntomas del ataque cardíaco, sobre cuándo debe llamar al 9-1-1 y sobre las medidas que puede tomar mientras espera a que llegue el personal médico.
Muchas personas sobreviven después de un ataque cardíaco y viven una vida activa y plena. Si usted recibe ayuda rápidamente, el tratamiento puede limitar el daño del músculo cardíaco. Un daño cardíaco menor aumenta las probabilidades de tener una mejor calidad de vida después del ataque cardíaco.
Después de un ataque cardíaco, usted necesitará tratamiento para la enfermedad coronaria con el fin de prevenir otro ataque. El médico le puede recomendar lo siguiente:
Si le cuesta trabajo conseguir sus medicinas o tomarlas, hable con el médico. No deje de tomar las medicinas que pueden ayudarle a prevenir otro ataque cardíaco.
Después de un ataque cardíaco, la mayoría de las personas que no tienen molestias o dolor en el pecho ni otros problemas pueden reanudar sin peligro sus actividades normales en unas pocas semanas. La mayoría puede comenzar a caminar inmediatamente.
La mayoría de los pacientes también pueden reanudar la actividad sexual al cabo de unas pocas semanas. Hable con su médico para determinar un plan que le permita reanudar sin peligro lo que acostumbra hacer.
Si las leyes del estado lo permiten, por lo general la mayoría de los pacientes pueden volver a conducir al cabo de una semana, si no tienen molestias o dolor en el pecho y si no hay otros problemas. Cada estado tiene reglas respecto a la conducción de vehículos después de una enfermedad grave. Las personas que tengan complicaciones no deberán conducir hasta que sus síntomas hayan permanecido estables unas cuantas semanas.
Después de un ataque cardíaco, muchas personas se preocupan pensando que les va a dar otro ataque. A veces se sienten deprimidas y tienen dificultades para adaptarse al nuevo estilo de vida.
Hable sobre cómo se siente con el equipo de profesionales de salud que lo atiende. También puede ser útil hablar con un consejero profesional. Si se siente muy deprimido, tal vez el médico le recomiende tomar medicinas o hacerse otros tratamientos que puedan mejorar su calidad de vida.
Integrarse a un grupo de apoyo para pacientes puede ayudarlo a adaptarse a la vida después de un ataque cardíaco. Podrá ver cómo han lidiado con la situación otras personas que sufren los mismos síntomas. Pregúntele al médico si sabe de grupos locales de apoyo o averigüe en un centro médico de la zona.
El apoyo de familiares y amigos también puede aliviar el estrés y la ansiedad. Dígales a sus seres queridos cómo se siente y qué pueden hacer para ayudarlo.
Una vez que usted haya tenido un ataque cardíaco, corre un mayor riesgo de sufrir otro. Es importante saber la diferencia entre la angina y el ataque cardíaco. La angina es el dolor en el pecho que se presenta en las personas que tienen enfermedad coronaria.
Por lo general, el dolor de la angina se presenta después de hacer ejercicio y desaparece en unos minutos, cuando la persona descansa o se toma las medicinas como se le indicó.
El dolor de un ataque cardíaco es casi siempre más intenso que el de la angina y no desaparece descansando ni tomando medicinas.
Si usted no sabe si el dolor que siente en el pecho es angina o un ataque cardíaco, llame al 9-1-1.
Los síntomas de un segundo ataque cardíaco quizá no sean los mismos que tuvo en el primer ataque. No corra riesgos si no está seguro. Llame siempre de inmediato al 9-1-1 si usted o alguien más presenta síntomas de un ataque cardíaco.
Desafortunadamente, la mayoría de las víctimas de un ataque cardíaco esperan 2 horas o más tras la aparición de los síntomas antes de buscar ayuda médica. Esta demora puede causar daños permanentes del corazón o provocar la muerte.
El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI) se ha comprometido firmemente a apoyar las investigaciones encaminadas a prevenir y tratar las enfermedades y problemas del corazón, los pulmones y la sangre, así como los trastornos del sueño.
Las investigaciones respaldadas por el NHLBI han conducido a muchos avances en los conocimientos médicos y la atención de los pacientes. Por ejemplo, estas investigaciones han revelado algunas de las causas de las enfermedades y problemas del corazón, así como formas de prevenirlas o de tratarlas.
Aún no se han resuelto muchas interrogantes acerca de las enfermedades y problemas del corazón, entre ellos el ataque cardíaco. El NHLBI sigue apoyando las investigaciones que tienen como meta aprender más acerca del ataque cardíaco. Por ejemplo, las investigaciones que cuentan con el respaldo del NHLBI abarcan estudios que exploran lo siguiente:
Muchas de estas investigaciones dependen de que haya voluntarios que estén dispuestos a participar en estudios clínicos. Los estudios clínicos ensayan nuevas formas de prevenir, diagnosticar o tratar diversas enfermedades o problemas de salud.
Por ejemplo, los tratamientos nuevos para una enfermedad o problema de salud (medicinas, dispositivos médicos, cirugías o intervenciones) se ensayan en voluntarios que tienen la enfermedad. Los ensayos muestran si un tratamiento es inofensivo y eficaz en seres humanos antes de que se ponga a disposición del público en general.
Al participar en un estudio clínico usted logra tener acceso a nuevos tratamientos antes de que estén al alcance de todo el mundo. Además cuenta con el apoyo de un equipo de profesionales médicos que probablemente controlará su salud atentamente. Incluso si usted no se beneficia directamente de los resultados de un estudio clínico, la información que se reúna en el estudio puede ayudar a otras personas y sumarse a los conocimientos científicos.
Si usted se ofrece como voluntario para participar en un estudio clínico, le explicarán en detalle la investigación. Le hablarán de los tratamientos y pruebas que le pueden hacer y de los beneficios y riesgos que estos pueden implicar. Se le dará también la oportunidad de hacer preguntas sobre la investigación. Este proceso se conoce como consentimiento informado.
Si usted acepta participar en el estudio, se le pedirá que firme un formulario de consentimiento informado. Este formulario no es un contrato. Usted tiene derecho a retirarse de un estudio en cualquier momento y por cualquier motivo. Además, tiene derecho a enterarse de los nuevos riesgos que surjan durante el estudio o de los descubrimientos que se hagan durante éste.
Si desea más información sobre estudios clínicos relacionados con el ataque cardíaco, hable con su médico. También puede visitar los siguientes sitios web para enterarse un poco más acerca de las investigaciones clínicas y para buscar estudios clínicos:
El NHLBI actualiza los temas del DCI en un ciclo de cada dos años, basándose en una revisión cuidadosa de los resultados de investigación y de literatura nueva. Según sea necesario, los temas del DCI también se actualizan si se publica nueva e importante investigación. La fecha en cada tema del DCI refleja cuando el contenido fue publicado originalmente o cuando se hizo su última modificación