La angioplastia coronaria es una intervención médica corriente. Las complicaciones graves no son frecuentes. Sin embargo, pueden presentarse, independientemente de qué tan cuidadoso sea el médico o de lo bien que realice el procedimiento.
Entre las complicaciones de la angioplastia están las siguientes:
A veces durante la angioplastia puede presentarse dolor en el pecho porque el globo impide temporalmente la circulación de sangre al corazón.
Como sucede con cualquier intervención que tenga que ver con el corazón, las complicaciones a veces pueden ser mortales. Sin embargo, esto es poco frecuente en la angioplastia coronaria. Menos de un 2 por ciento de las personas que se someten a una angioplastia mueren durante la intervención.
El riesgo de que se presenten complicaciones es mayor en los siguientes grupos de personas:
En la actualidad se están realizando investigaciones para lograr que la angioplastia sea menos peligrosa y más eficaz, y para evitar que las arterias tratadas se vuelvan a estrechar.
Otro problema que puede presentarse después de la angioplastia es el crecimiento excesivo de tejido dentro de la sección de la arteria en que se hizo el tratamiento. Si esto sucede, la arteria puede estrecharse u obstruirse de nuevo, a menudo en los 6 meses siguientes a la intervención. Esta complicación se llama reestenosis.
Si durante la angioplastia no se ha insertado una endoprótesis vascular o stent (tubito de malla), un 30 por ciento de las personas pueden presentar reestenosis. La formación de una cicatriz dentro del stent y a su alrededor también puede causar reestenosis. Cuando se usa un stent, un 15 por ciento de las personas sufren reestenosis.

La figura A muestra las arterias coronarias de la superficie del corazón. La figura B muestra una arteria que se ha ensanchado con un stent y en la que la circulación es normal. El recuadro muestra un corte transversal de la arteria ensanchada con el stent. En la figura C se observa que con el tiempo se ha formado una cicatriz dentro del stent y a su alrededor. Esta situación causa obstrucción parcial de la arteria y circulación anormal de la sangre. El recuadro muestra un corte transversal de la formación de tejido alrededor del stent.
Los stents recubiertos de medicina (stents liberadores de fármacos) reducen la formación de una cicatriz a su alrededor. Estos stents disminuyen aún más el riesgo de que se produzca una reestenosis. Cuando se usan estos stents, solo cerca del 10 por ciento de las personas sufre reestenosis.
Otros tratamientos, como la radiación, pueden impedir la formación de tejido en el interior del stent. Para este procedimiento se inserta un alambre a través de un catéter hasta el lugar en que está colocado el stent o endoprótesis. El alambre libera una radiación capaz de detener cualquier crecimiento de tejido que pueda obstruir la arteria.
Algunos estudios parecen indican que los stents liberadores de fármacos aumentan más el riesgo de que se formen coágulos que los stents de metal que no están recubiertos. Sin embargo, no hay pruebas sólidas de que estos stents aumenten las probabilidades de tener un ataque cardíaco o de morir si se usan de la manera recomendada. Los investigadores siguen estudiando los stents liberadores de fármacos.
Al tomar de la manera indicada las medicinas que su médico le recetó, su riesgo de formar coágulos de sangre puede disminuir. Se aconseja que las personas con stents liberadores de fármacos tomen antiagregantes plaquetarios como el clopidogrel y la aspirina durante un año o más.
Como sucede con toda intervención, usted debe hablar con su médico sobre sus alternativas de tratamiento, y sobre los riesgos y ventajas de cada una.
Los estudios clínicos son investigaciones que exploran si una estrategia médica, un tratamiento, o un dispositivo son seguros y eficaces para los seres humanos. Estos estudios son una herramienta importante de investigación y sirven para adelantar en el conocimiento médico y el cuidado del paciente. Aprenda más sobre los estudios clínicos (solo en inglés).
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